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¿Qué hizo China para convertirse en un país rico y potencia mundial?

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Todo lo que China toma de la cultura occidental, lo devuelve triplicado.

En cuarenta años, desde su apertura al modelo capitalista, los éxitos de China son impresionantes: consiguieron reducir la pobreza extrema de los setecientos a los cincuenta millones de personas y hay cuatrocientos millones de chinos que son clase media. Pero durante la última década el gran cambio no es ya cuantitativo, sino cualitativo.

¿Acaso la República Popular China supone una alternativa real a las «democracias liberales», regímenes en decadencia, proporcionando un halo de esperanza para los desencantados? China es un Estado marxista – leninista que aplica dichas teorías a la realidad histórica y material de China. Lo que viene siendo el «Socialismo con Características Chinas». ¿En qué consiste?

Veamos, para Karl Marx, el socialismo es un medio, no un fin. Un sistema de producción que sirva para hacer una transición entre el capitalismo, que Marx en ningún momento niega (!), y el comunismo, un estado final en donde la burguesía y el proletariado no existan como tales. La idea básica es que el plusvalor, el beneficio empresarial tras pagar sueldos y amortizar medios de producción, no debe servir para enriquecer al capitalista, sino para servir al dominio político, económico, cultural y tecno-científico de la clase obrera.

Aquí radica una diferencia fundamental con Occidente, en donde la oligarquía campa a sus anchas. Por lo tanto, el marxismo – leninismo no está en contra de la propiedad privada o de los emprendedores. Es más, en sus fases iniciales, aboga porque el proletariado se ponga al servicio del capital. El objetivo es siempre el hacer avanzar las fuerzas productivas.

¿Cómo puede dicho proletariado acabar controlando dicha plusvalía?

Artículo 1 de la Constitución de la R.P. China:
«La República Popular China es un Estado socialista bajo la dictadura democrática popular liderada por la clase obrera y basado en la alianza de obreros y campesinos.»

El proletariado chino acabará haciéndose con el control de la plusvalía a través de la Dictadura del Proletariado, y necesita un Estado fuerte para conseguirlo. Además, dicho proletariado, en este caso el chino, sería propietario privado de los medios de producción y recursos chinos en tanto que se los niega a otras nacionalidades. Y eso es porque el capital y el proletariado no pueden escapar a la dialéctica de clases, Estados e Imperios.

De ahí lo de las «características chinas» que muy bien han añadido. Privado de los medios de producción y recursos chinos en tanto que se los niega a otras nacionalidades.

El socialismo marxista no es solo la presencia de una burocracia masiva y potente o, cuidado, la distribución de la riqueza sin más. Es la organización de la clase obrera en su propio Estado mediante la estructuración directa del mismo, pasando desde la subordinación del trabajo al capital, hacia la subordinación del capital al trabajo (de subordinación de la política a la economía a la de la economía a la política).

El capitalismo occidental propone sociedades apátridas y diluidas, pero el socialismo marxista propone un Estado fuerte y unitario; una clase obrera patriota, nacional, que tenga las riendas del mismo, y la concentración de todo el poder político en un Partido que se encargue de representar al pueblo y avanzarlo: el Partido Comunista de China. 

Así, la República Popular China ha conseguido el mayor desarrollo socioeconómico jamás visto con un Estado fuerte, indivisible, articulado por la clase obrera —el PCCh tiene 100 millones de miembros— y utilizando la plusvalía para hacer avanzar el desarrollo de los medios de producción de la civilización, sus fuerzas productivas y elevar las relaciones sociales de la clase nacional a su nivel más elevado.

Cuando vemos una ciudad como Chongqing, futurista, vemos algo más cercano al comunismo, estado final sin clases sociales: el comunismo no es pobreza; el socialismo falso occidental, que funciona como simple gestor del capitalismo realmente existente, sí lo es. Las mayores empresas chinas son públicas.
– Las empresas más innovadoras son cooperativas (como Huawei).
– Y existe también la empresa privada, subyugada a los planes quinquenales y su distribución.
– Las inversiones y empresas extranjeras están controladas de forma directa o indirecta por autoridades chinas.

El ciudadano no es un esclavo del mercado, es el mercado el que está esclavizado para hacer avanzar las relaciones sociales y productivas del Estado. Enriquecerse es glorioso, pero más glorioso es hacerlo siendo chino.Frente a esto, el occidental está en un proceso de disolución absoluto.

La plusvalía occidental está en manos de los capitalistas y los gobiernos, la clase política, funciona como una simple gestoría de la oligarquía. La subyugación de la política a la economía es total. Además, se busca la destrucción activa de Estados soberanos mediante agendas globalistas, y en donde la corrupción está completamente institucionalizada a través de «lobbies», «think-tanks» y ONGs.

China es exitosa porque Deng Xiaoping y Xi Jinping facilitaron el desarrollo de una economía de mercado con empresas privadas asociándose al capital global. Después de hambrunas y estallidos sociales aprendieron que sin riqueza no se puede acabar con la pobreza, algo que Cuba, Venezuela, Nicaragua, Laos, Corea del Norte y Vietnam, no han aprendido…

Sin embargo  para otros «lo que hizo China es copiar las mejores máquinas y tecnologías de las potencias y crear una versión más barata». Japón a sus inicios hizo lo mismo, y no problema.

Nuestro gran problema es la falsa  lucha contra la corrupción?

Si todo funciona a las mil  maravillas en China, cómo el OSCE, Contraloría, Procuradoria dejan que  CONSTRUCTORAS CHINAS GANEN LICITACIONES AMAÑADAS Y ESTAFEN A PROVEEDORES PERUANOS BAJO MODALIDAD FACTORING O CONSTRUYAN  OBRAS SIN LICENCIAS DE ALCALDES O GOBERNADORES REGIONALES? ¿Qué poder tienen los chinos para hacer lo que les da la gana en nuestro país? ¿Blindados por gobierno del «lagarto» Vizcarra, Pedro Castillo, Dina Boluarte? ¿Ademas, el «crimen organizado» de caviares, lobbies, ONGs, DBA y prensa vendida? Controlan todo en contra de los intereses del Perú y del pueblo: de ahí viene la rápida degradación del país que nos han convertido en títeres del mismo monstruo…

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