Bajo la batuta de Vladimir Putin, Mercedes inauguró su primera fábrica en el país. La inversión de 250 millones de euros ha creado más de 1000 puestos de trabajo, música para los oídos del Presidente.

Vladimir Putin

Instalada a unos 40 kilómetros al noroeste de Moscú, la primera fábrica de Mercedes en Rusia se inauguró con la pompa y la circunstancia adecuadas. Y con la presencia de Vladimir Putin, el Presidente ruso que, como cualquier otro, es particularmente sensible a las inversiones en el país que generan empleo y riqueza, especialmente viniendo de un constructor particularmente popular entre la clase dominante rusa.

Fruto de 250 millones de euros de inversión, lo que ha creado más de 1.000 puestos de trabajo directos, a los que urge añadir los empleos indirectos, Mercedes ha dado el punto de partida a la fábrica de Moscovia.

Los principales representantes de Daimler estuvieron presentes, empezando por Dieter Zetsche, el CEO del grupo alemán, con la parte rusa representada por Putin, acompañado por el ministro de Comercio Denis Manturov y el gobernador de Moscú, Andrej Vorobjov.

En un área de 850.000 m2, Las primeras instalaciones de Mercedes en Rusia se construyeron en dos años, y sólo las más recientes en un total de 30, distribuidas por varios países.

Ésta, la de Moscú, va a producir la clase y, además de los SUV GLC, GLE y GLS, es decir, prioritariamente vehículos más orientados hacia el todo terreno, demostrando que, al menos en este tema, los conductores rusos están alineados con los hábitos de sus homólogos europeos, americanos y chinos.

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