Nadie dijo que esto iba a ser fácil, después de todo, la verdad muchas veces duele más que una mentira bien formulada. Quizá por eso es que decidí hacerme periodista… Comunicador, como deseen llamarlo, aún a sabiendas de que la verdad es que hay cosas que no puedes decir por temor a una extorsión política, a que te acusen de “mermelero” o que simplemente te tomen como un loco que no sabe lo que dice. Hay tanto de que escribir y tan poco tiempo para hacerlo…

Es 24 de junio… llovizna y escribo esto a media noche. Pues es en la noche donde la mayoría de nosotros se siente cómodos para relatar, hacer crónicas, opiniones o incluso solo pensar sobre cualquier tema, desde el más simple, hasta una problemática social que puede llevar tiempo entender y plasmar en una hoja de papel.

Nosotros servimos a la gente, Ryszard Kapuściński decía que el trabajo del periodismo consistía en: “No pisar a las cucarachas, sino prender la luz para que la gente vea como estas se ocultan”, y es algo que habitualmente hacemos pero… El periodismo en nuestro país se ha convertido en un foco de morbosidades que ha cambiado la manera de ver a los medios de comunicación… Al menos desde mi perspectiva.

Marshall McLuhan era un filósofo moderno, además de profesor de literatura y teoría de la comunicación. Un dato curioso de este personaje se explica como la prohibición de televisores en su hogar, ya que según él los medios de comunicación eran necesarios, si… Pero la televisión enfermaba a la gente y bombardeaba el cerebro de información tan contundente que podía influir en el pensar humano. Vaya que tenía razón…

George Orwell en su libro “1984” describe un mundo paralelo en donde el tipo de gobierno Aureliano predomina en la sociedad, como los medios de comunicación toman decisiones por el individuo sin que este se dé cuenta siquiera de ello, distrayéndolo y haciéndole ver que vive en un mundo feliz y sin problemas… Aun cuando la guerra está a la vuelta de la esquina.

Ahora un poco de contexto.

Hace unas semanas se aprobó la Ley Mulder, o como algunos la conocen “Ley Antimermelada”; en resumen la ley consistía en prohibir la publicidad del Estado en medios de comunicación privados, además de ciertos boletines importantes como lo que se hace en el Parlamento… Con esto, las únicas fuentes de comunicación que tenían permiso para hacer público este tipo de publicidad eran: TV Perú y Radio Nacional.

Ahora hay todo un debate por ello, pero no quería hablar del tema sin informarme más acerca de un peculiar caso…

Higinio Capuñay Serpan, uno de los hermanos Capuñay es dueño de Corporación Universal, corporación que a su vez está formada por las siguientes radioemisoras: Radio Karibeña, Radio Exitosa, Radio La Kalle y Radio Sabor Mix; además de Exitosa TV y Karibeña TV, los equivalentes en televisión de las radios del mismo nombre.

No habría ningún problema hasta acá… Sucede que Esther Capuñay (candidata a la alcaldía de Lima) usa estos medios para hacer propaganda política. En la programación habitual de los medios antes mencionados, siempre se le menciona como “La Capuñay” en los spots en donde se le mencionan.

Harold Lawsell al que se le atribuye el llamado “Paradigma de Lawsell” formula lo siguiente: “Quién dice que, a través de qué canal, a quién y con qué efecto”, esto es aplicable en sus dos paradigmas, el del rubro de la comunicación, así como también el del carácter político.

Teniendo en cuenta que la radio es el medio de comunicación más utilizado en el país, ¿Estamos ante un posible control de masas? ¿O es solo una perspectiva exagerada de una coincidencia de apellidos extrañamente particular…?

Y este quizá sea uno de muchos ejemplos.

Recuerdo que en la primera clase de Comunicación que tuve me dijeron que mi trabajo iba a ser siempre influir, quiera o no… Recuerdo también que estaba en contra de ello, erróneamente pensaba que el influir en alguien era malo… Hasta que me di cuenta que la influencia era solo una herramienta más para quitarle la venda de los ojos a la gente, no para hacer lo que yo quiera que hagan, sino para que se haga lo correcto. Aunque, después de todo, hay muchos que aun nos llaman mermeleros y charlatanes…

Señores… yo solo prendo la luz, no me corresponde pisar cucarachas.

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