Un Barsa con la magia, también sin Messi (0-2)

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Un Barça con la magia, también sin Messi (0-2)

El comedor de la casa, acompañado por sus dos hijos mayores, Lionel Messi parecía que el Club fue hacer goles en la Rosaleda. El argentino, que horas antes había visto era el nacimiento de su tercer hijo, no volar en las tierras de andalucía, para participar en un partido en el que el equipo de Valverde demostró estar en una prisa para ser un campeón. El resto, trabajo hecho contra el Málaga en el proceso de auto-destrucción. Y al final, las miradas de complicidad entre los dos fichajes más caros en la historia del club, Dembélé y Coutinho, dos jugadores que tomaron ventaja de las instalaciones, que dejó el Málaga a afirmarse, a hacer una diferencia y ofrecer el museo virtual del club, un objetivo preciosa: corte de francés, la atención y el toque de espuela suave por el brasileño. El encargado de poner el sombrero del mago Lionel Messi, el día en que la argentina vivió un día muy especial con su familia.

Para que el Barça era una forma de cobro de las facturas de la tarde, porque la última derrota en la Liga fue precisamente el de la Rosaleda de la pasada temporada, una derrota que dejó al equipo de Luis Enrique sin el título. Pero en Málaga hubo de nuevo un Barça ha cambiado mucho, solvente y seguro de sí mismo. Y con recursos en el banquillo para sobrevivir en un partido sin Iniesta o Messi. El escenario, de hecho, era ideal para afrontar un partido sin estos dos jugadores, porque el Málaga en ningún momento ella era capaz de controlar su ansiedad, sus miedos, dejando espacios para que los jugadores blaugranes fueron a hacer sus. Valverde optó por Dembélé para abrir el campo a la derecha y Coutinho en la izquierda, y deshacerse de el 4-4-2 de los últimos días. Era un partido para dejar ir, para tomar ventaja de las dudas local y cerrar carpetas. Y Dembélé pasa cerca de ella, al ser el protagonista regularmente, sonreír, trabajo en equipo y atacar con audacity. En la segunda parte fue difumar un poco, como todo el equipo, cuando el partido había perdido competitividad y Málaga están simplemente tratando de evitar la dura derrota.

Inicialmente, el equipo local trató de defender a un par de metros, con una avanzada de defensa agresiva, pero no salió bien. Jordi Alba y Coutinho se entiende bastante bien: convertir los espacios a la espalda de los laterales del local en el patio donde estaba jugando un placer Amanecer, que en la primera oportunidad hizo un centrada hermosa a Luis Suárez. El uruguayo, el aumento de detrás de la central, sufrió de ninguna autoridad, y ha demostrado ser capaz de controlar el espacio aéreo en la región malaguenyes. El Málaga, acelerado y tan nervioso como quien sabe que está condenada a prisión, se enfureció con algunos ataques caótico de los jóvenes En Nesyri. El fuego de virutas, nada más. Separados por casi 60 puntos en la clasificación, los dos equipos parecía venir de mundos diferentes. Parecían coincidir por casualidad en la misma zona, pero había muy poco que hacer. Cada vez Busquets, el capitán por un día, levantó la cabeza, el Málaga fue muy pequeña.

El Club poco a poco se estaba divirtiendo. Y si el primer objetivo fue bastante vertical, en una jugada en la que Ter Stegen se presentó rápidamente el balón a Luis Suárez, de área a área, con la misma velocidad con la que pasan a través de la retransmisión de los atletas, el segundo fue el fútbol de toque. El Barça se fue detrás de cocinar a fuego lento de partido, jugando con el rival como fue hecho por algunos de los depredadores con sus víctimas antes de cruspir ellos. El balón acabó en las botas de Dembélé, que era agitar el oponente con un golpe de la cintura, y su enfoque fue apagado por un Coutinho con una cara de travieso. Dicha superioridad fue a perder los papeles de Samu García, quien fue baleado un tiro en el pie y dejó a su equipo numérica aquí los tapones en Jordi Alba, con una falta sin sentido en la mitad del campo. El partido dejó de ser un partido y se convirtió en un procedimiento.

Suárez, sancionado

Paulinho, dosificación, trate de no desgastar demasiado tiempo en un partido con espacios, que terminó con Rakitic, Dembélé y Busquets buscando disparo desde la frontal de tomar ventaja de Málaga cerca de su área y se encomanava a los desempleados de Roberto. Y es que la segunda parte fue plácida, sin historia. El Barça, inconscientemente, empezó a pensar en el partido contra el Chelsea. Empezó a ver en la hierba Willian, Cesc y el Peligro. Y él levantó el pie del acelerador. El Málaga, inferior en número y ser abucheado por los aficionados, y gracias a él. Valverde comenzó a hacer cambios para evitar sorpresas desagradables, para proteger a Sergi Roberto y Jordi Alba. Y el partido fue muriendo, animado sólo por el picar de la falta de Suárez, que se perderá el próximo partido de sanción. En el uruguayo está bien, porque esto asegura ser capaz de jugar contra el Sevilla.

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