Según Renato Neves, oftalmólogo brasileño que está delante del Eye Care Hospital de Ojos (São Paulo), cuando la parte blanca de los ojos está amarillenta, generalmente indica ictericia – y suele afectar al color de la piel también.

“Los niveles excesivos de bilirrubina en la sangre pueden percibirse por ese tono amarillento en la piel y la esclusa. Pero es importante vincular esta información a la edad del paciente, ya que las causas difieren entre los recién nacidos, los niños y los adultos”.

Neves explica que la parte frontal de los ojos está compuesta de párpados/pestañas, pupila (círculo central oscuro), Iris (parte coloreada) y esclusa – que es la parte blanca que rodea el iris y protege toda la estructura ocular interna.

En los recién nacidos, es muy común observar escleras amarillentas. La ictericia en ese momento está relacionada con el hecho de que el hígado aún no está lo suficientemente maduro.

Además de ojos y piel amarillenta, los padres pueden notar falta de energía, irritabilidad, fiebre y dificultad para amamantar. Sin embargo, es necesario un seguimiento especializado de un pediatra, ya que algunas causas – aunque menos frecuentes – incluyen incompatibilidad sanguínea (cuando la madre y el bebé tienen diferentes tipos de sangre entre sí), infecciones e incluso hemorragias internas.

En opinión del oftalmólogo, cuando el paciente con ojos amarillentos es un niño mayor o adulto, esto es más preocupante, precisamente porque no es tan común.

“Quien consume muchos alimentos de color amarillo y anaranjado, ricos en betacaroteno, puede incluso tener la piel más dorada o amarillenta, pero la esclera debe seguir siendo blanca. El betacaroteno de la zanahoria, mamón, batata dulce, calabaza, pimientos, naranja, albaricoques y melón, entre otros, es muy bueno para la visión.

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Se trata de una sustancia que se convierte en vitamina A (retinol), protegiendo tanto la córnea como las estructuras internas del ojo. También actúa eficazmente contra la sequedad ocular y algunas conjuntivitis inflamatorias, además de contribuir a la prevención de cataratas cuando se combina con otros antioxidantes.

Con tantos beneficios, los que tienen ojos amarillentos no deben atribuir al consumo elevado de alimentos ricos en betacaroteno – porque no pueden cambiar el blanco de los ojos”.

“En adultos, el problema puede estar relacionado con alguna enfermedad del hígado – como inflamación o infección aguda–, con alguna enfermedad que produzca un aumento de la producción de bilirrubina – como algunos tipos de anemia – o con ictericia obstructiva. Incluso la malaria causa ese cambio en la coloración de la parte blanca de los ojos”, concluye Neves.

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