La sonda Osiris REX no es la primera en establecer contacto con un asteroide del Sistema Solar, pero es una de las misiones de este género más importantes en la historia de la exploración espacial.

NASA

La misión de la NASA tiene como objetivo estudiar el asteroide Bennu, que puede ocultar en su interior la explicación del origen del Sistema Solar y de la formación del planeta Tierra.

También va a ofrecer a la autoridad aeroespacial americana de información sobre el movimiento de los asteroides y su probabilidad de impacto con la superficie de nuestro planeta.

A Osiris REX fue lanzada en 2016 y hizo un viaje de dos años y medio en dirección al Bennu, finalmente estableciendo contacto esta semana, a una distancia de 19 kilómetros. La sonda se encuentra en este momento la preparación de la entrada en órbita del asteroide, prevista para el 31 de diciembre.

Durante los próximos meses, a Osiris va a catalogar su forma exacta, el movimiento y la rotación. También va a determinar cuál será el mejor lugar para aterrizar y obtener muestras de las rocas que componen el Bennu.

El asteroide es potencialmente uno de los objetos más antiguos del Sistema Solar, con una composición química que debe ser similar a los primeros materiales expulsados del Sol y que formaron el disco de acreción.

Se estima que su composición principal es de carbono. Esta será la primera vez que una sonda va a regresar a la Tierra con una muestra de un asteroide, que debe producirse entre 2019 y 2020, con el regreso previsto de Osiris REX estimado para el 2023.

Con 500 metros, el Bennu es un asteroide con potencial para impactar en la Tierra. De acuerdo con los cálculos del Laboratorio de Propulsión de la NASA, deberá pasar a 0,005 unidades astronómicas, sólo 700 mil kilómetros de la Tierra en el año 2060, y posiblemente la 0,002 unidades, o 300 mil kilómetros, en 2135. La Luna está en órbita alrededor de la Tierra a unos 400 mil kilómetros.

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