Los proyectos de ley de PAN Y BE sobre el uso recreativo del cannabis, que se debaten en el Parlamento el jueves, pretenden convertir a Portugal en el tercer país con legislación aprobada en ese sentido, después de Uruguay y Canadá.

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Aunque el consumo recreativo de cannabis se tolera en varios países, y el cultivo de plantas también se permite en otros, si se aprueban los proyectos, Portugal dispondrá de una legislación similar a la de esos estados.

Los promotores de los proyectos de ley recuerdan también, en el preámbulo de las iniciativas, que el Uruguay fue el primer país del mundo en legalizar la producción, distribución y uso de cannabis con fines no médicos, siguiendo, desde octubre pasado, Canadá, que legalizó la droga con fines recreativos 18 años después de haber convertido legal para fines medicinales.

En los Estados Unidos también varios estados han legalizado cannabis con fines recreativos, como los Estados de Colorado, Washington, Oregón, Alaska, California, Maine, Massachusetts y Nevada.,

Con la legalización en estos estados el consumo se ha estancado o reducido, las cargas con la justicia y la lucha contra la droga han disminuido, la muerte por opioides y por sobredosis ha disminuido, y han aumentado los ingresos fiscales, dicen los partidos, según los cuales la ley tendrá consecuencias idénticas en Portugal.

El uso recreativo de cannabis es tolerado también en los llamados “coffee shops” de Holanda (el consumo no está legalizado al contrario de lo que comúnmente se piensa), es permitido en Jamaica para personas pertenecientes al movimiento rastafari, y en España se consume legalmente a través de asociaciones y en lugares específicos.

El consumo, que en Portugal se ha despenalizado desde 2001, se tolera también en otros países, bien por legislaciones dudosas, bien por incumplimiento de estas legislaciones.

Según informaciones de diversos medios de comunicación, un ejemplo de ello es lo que ocurre en países como Ecuador, Argentina, México, Croacia, La República Checa, Australia o Camboya.

La autocultividad, prevista en Uruguay y Canadá (hasta seis plantas o hasta cuatro plantas, respectivamente) y en los proyectos de ley portugueses hasta cinco plantas (BE) o seis (PAN), también está permitida en países, y en circunstancias específicas, como España o Jamaica, Colombia o Chile.

Ya se permite el cannabis para uso medicinal en unas tres docenas de países, desde luego en Portugal, con la aprobación de la ley el 15 de junio pasado (promulgada por el Presidente el 10 de julio), también por iniciativa del Bloque de izquierda y de las personas-Animales-Naturaleza.

El cannabis terapéutico está permitido principalmente en países europeos, seguidos por los sudamericanos, algunos estados de los Estados Unidos y Canadá. Hace poco más de dos meses también se ha permitido en el Reino Unido. En octubre, con motivo del anuncio de la medida, el Gobierno subrayó que esto no abre el camino a la legalización del cannabis para uso recreativo.

El interés medicinal del cannabis surgió en los años 1990, cuando se descubrió un compuesto en la droga similar al producido por el organismo, y adquirió fuerza cuando decenas de estudios asociaron beneficios al tratamiento de casos de epilepsia, dolor crónico, espasmos musculares asociados con esclerosis múltiple o las náuseas y vómitos de los pacientes tratados contra el cáncer.

Sin embargo, según Amnistía Internacional, más de 30 países condenan a muerte a personas por delitos relacionados con las drogas, ya sea por tráfico o incluso por posesión de una pequeña cantidad de marihuana. China, Indonesia, Irán o Malasia son solo algunos ejemplos. En Malasia, la posesión de 200 gramos de cannabis es una sentencia de muerte.

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