San Marcos inicia sus celebraciones por el 469° aniversario con Exposición de la Constitución de Cádiz de 1812

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El Dr. José Palomino Manchego, presidente de la Comisión Organizadora por las celebraciones de los 469 años existencia de la Universidad Nacional de San Marcos.

La Comisión de las celebraciones Conmemorativas por el 469° aniversario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, inicia sus actividades con una extraordinaria Exposición de la Constitución española de Cádiz, cuyos documentos históricos se encuentran a la vista de los visitantes en el salón de exposiciones de la biblioteca central Pedro Zulen. El ingreso es libre y se inicia desde las 11 de la mañana, en la Av. Amézaga 375, Cercado de Lima, dentro del campus universitario.

Documentos en exhibición

La muestra se inició el 04 de marzo y se extenderá hasta el 18 de los corrientes, aseguró el Presidente de la Comisión por las celebraciones de los 469° años, Dr. José Palomino Manchego, quien reiteró que el homenaje también se hace a Vicente Morales Duárez de la Cuadra (1755-1812), quien fue un jurista criollo peruano, quien llegó a ser Presidente de las Cortes de Cádiz.

La Constitución Política de la Monarquía Española, más conocida como Constitución española de 1812 o Constitución de Cádiz, ​denominada popularmente como la Pepa, ​ fue promulgada por las Cortes Generales españolas reunidas extraordinariamente en Cádiz el 19 de marzo de 1812. Se le ha otorgado una gran importancia histórica por tratarse de la primera Constitución promulgada en España, además de ser una de las más liberales de su tiempo.

Oficialmente estuvo en vigor solo dos años, desde su promulgación hasta su derogación en Valencia  el 4 de mayo de 1814, tras el regreso a España de  Fernando VII. Sin embargo, apenas entró en vigor de facto, puesto que en su período de gestación buena parte de España se encontraba en manos del gobierno afrancesado de José I Bonaparte, otra en mano de juntas interinas más preocupadas en organizar su oposición a José I y el resto de los territorios de la Corona española, los virreinatos, se hallaban en un estado de confusión y vacío de poder causado por la guerra de Independencia. Posteriormente se volvió a aplicar desde el  8 de marzo de 1820, cuando en Madrid, Fernando VII es obligado a jurar la Constitución española de 1812, estando vigente durante el Trienio Liberal (1820-1823), así como durante un breve período en 1836-1837, bajo el gobierno progresista que preparaba la Constitución de 1837.

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La Constitución establecía la soberanía en la Nación —ya no en el rey—, la monarquía constitucional, la separación de poderes, la limitación de los poderes del rey, el sufragio universal masculino indirecto, la libertad de imprenta, la libertad de industria, el derecho de propiedad o la fundamental abolición de los señoríos, entre otras cuestiones, por lo que «no incorporó una tabla de derechos y libertades, pero sí recogió algunos derechos dispersos en su articulado». Además, confirmaba la ciudadanía española para todos los nacidos en cualquier territorio de la corona española, prácticamente fundando un solo país junto a las provincias americanas, africanas y asiáticas.​

Por el contrario, el texto consagraba a España como estado confesional católico, prohibiendo expresamente en su artículo duodécimo cualquier otra confesión,​ y el rey lo seguía siendo «por la gracia de Dios y la Constitución». Del mismo modo, este texto constitucional no contempló el reconocimiento de ningún derecho para las mujeres, ni siquiera el de ciudadanía​ (la palabra «mujer» misma aparece escrita una sola vez, en una cita accesoria dentro del artículo veintidós), aunque con ello estaban en plena sintonía con la mayoría de la sociedad hispana y europea del momento. Con todo, se le reconoce, en gran estima, su carácter liberal, su afán en la defensa de los derechos individuales, su posicionamiento en querer modificar caducas instituciones propias del Antiguo Régimen, y en general, de recoger medidas regeneradoras enfocadas, con espíritu idealista, en mejorar la sociedad.

 

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