Lo Ideal es consultar la tabla nutricional y la lista de ingredientes para elegir los menos calóricos y con menor contenido de grasas y sodio.

queso

Para conocer el tipo de queso más adecuado a su dieta, lo ideal es consultar la tabla nutricional y la lista de ingredientes. Luego elige a aquellos que, además de menos calóricos, tienen menor contenido de grasa y sodio. Además, que se preparen sin colorantes, sabores u otros ingredientes.

Los consejos son de la nutricionista de la ACT promoción de la salud, Mariana Claudino. “Por lo general, cuanto más blancos, más sanos y menos grasientos son los quesos, ya que contienen más calcio y proteínas. El queso cottage, la ricota, el queso minas y la mozzarela de búfala son buenos ejemplos. Tienen menos colorantes, son ricos en proteínas y pobres en grasas”, añade.

Mariana destaca que los quesos amarillos, en general, contienen una mayor cantidad de grasas saturadas, colesterol y sodio, y pueden contribuir a la aparición de problemas como presión alta y enfermedades cardiovasculares. “Sin embargo, hay quesos que, aunque no son exactamente amarillos, como el brie, el gouda o el gorgonzola, son ricos en grasa, calorías y colesterol”, alerta.

Quesos procesados

El queso forma parte del grupo de alimentos procesados, fabricados por la suma de un alimento natura o mínimamente procesado (en el caso de la leche) con un ingrediente culinario (la sal). Precisamente porque reciben la adición industrial de ingredientes (a veces en cantidades muy superiores a las utilizadas en preparaciones culinarias), no tienen el perfil nutricional tan equilibrado.

“Todos los quesos hechos sólo con leche, sal y levadura entran en el grupo de los procesados y pueden consumirse en pequeñas cantidades, preferiblemente siguiendo y no sustituyendo comidas basadas en alimentos in natura o mínimamente procesados”, recomienda la nutricionista Maria Laura da Costa Louzada, investigadora del Núcleo de investigaciones Epidemiológicas en Nutrición y Salud y Profesora adjunta de la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP).

Coma con moderación

Los quesos son ricos en proteínas, vitamina A y calcio. Sin embargo, además del elevado contenido de grasas saturadas propias de la leche, son productos con alta densidad de energía (en función de la pérdida de agua durante el proceso) y con alta concentración de sodio (debido a la adición de sal). “Ejemplos de buenos usos del queso son la finalización de los macarrones y otras pastas o como glaseado para un escondidito”, sugiere María Laura.

Quesos ultraprocesados

Según el manual Alimentación Cardioprotetora, del Ministerio de Sanidad en colaboración con el Hospital del corazón, los quesos ultraprocesados, que contienen diversos aditivos químicos, como acidificantes, estabilizantes y conservantes, pertenecen al grupo rojo. Así que lo ideal es evitarlos.

El grupo de alimentos ultraprocesados se asocia a una alteración de la calidad nutricional de los alimentos y a un mayor riesgo de enfermedades crónicas como obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Comparar etiquetas

Observe, Por ejemplo, la composición de los quesos mozzarela y procesados UHT: por la cantidad de aditivos (resaltados en rojo), los quesos procesados UHT difieren mucho de los quesos más sanos, que deben tener únicamente leche, levadura y sal.

“Estos quesos tienen muchos conservantes para tener una vida larga fuera del refrigerador, incluso meses en los estantes del mercado. Además, incluso los light tienen una gran concentración de sodio, que causa una retención hídrica en el cuerpo, provocando hinchazón e incluso aumento de peso”, explica Mariana. Ejemplos de quesos ultraprocesados incluyen cheddar y catupiry.

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