Quedarse con el rostro rojo en situaciones de timidez, actividad física intensa o al ingerir algún alimento picante, puede ser hasta normal, siempre que ocurra sólo por un momento y luego vuelve a la normalidad.

Cuando el rojo se vuelve constante y viene acompañada por inflamación similares a espinillas, se trata de una enfermedad crónica llamada rosácea, y que necesita ser tratada.

Se manifiesta, en buena parte, en las personas que tienen la piel clara, sensible y grasa, siendo más común su aparición en las mujeres a partir de los 25 años.

Tratamientos naturales para la rosácea

La Rosácea no tiene cura, pero puede tener los síntomas amenizados con la utilización de algunos de los tratamientos naturales. Separamos los 10 más utilizados según los expertos:

ACEITE DE COCO – Tiene acción antibacteriana y anti-inflamatorio, reduce la inflamación en el intestino, con lo que se produce una menor absorción de los alimentos procesados que pueden causar la rosácea. Se puede tomar tanto puro como en la preparación de las comidas y también puede ser aplicado en la piel para una hidratación y alivio del enrojecimiento.

ALOE VERA – Popularmente conocida como sábila, tiene una acción regeneradora, cicatrizante e hidratante. Se debe retirar la hoja, dejar escurrir la resina, retirar la parte verde y almacenar el gel de la planta en un recipiente para aplicar en las zonas afectadas.

AGUA DE ROSAS – Posee propiedades antisépticas. Para utilizar sólo tienes que hervir los pétalos de 1 rosa en 1 litro de agua, dejar enfriar y guardar en la nevera para lavar la cara siempre que el problema surga o todos los días por la mañana.

ACEITE ESENCIAL DE LAVANDA – Posee propiedades antisépticas y anti-inflamatorias. Puede ser aplicado directamente en la piel, pero es necesario hacer una prueba de toque para comprobar si no se presenta reacción alérgica.

LA MIEL – Posee propiedades antimicrobianas y anti-inflamatorias que ayudan a reducir el enrojecimiento debido al poder de hidratación.

SALMÓN – Debido al alto contenido de omega 3, tiene una acción similar al aceite de coco, ayudando en la reducción de la inflamación y de ser mejor absorbido por el organismo. Puede ser una gran fuente de proteína en sustitución a las otras más grasas que incrementan los casos de rosácea.

MASCARILLA DE PEPINO – Muy utilizada debido a su capacidad de hidratación, ayuda a abrir los poros y disminuir los vasos sanguíneos de tamaño, eliminando las rojeces.

El TÉ VERDE – Contiene extractos anti-inflamatorios, fitoprotetores y capacidades antioxidantes, además de flavonoides y compuestos orgánicos volátiles que, al mezclarlos, se convierten en un excelente aliado para el tratamiento de la piel.

CÚRCUMA – Tiene propiedades anti-inflamatorias, por lo que debe ser incorporada a la dieta como un todo, desde la preparación de las comidas hasta que los jugos y ensaladas. Sin embargo no es conveniente aplicarlo directamente en la piel, ya que puede empeorar el caso.

HARINA DE AVENA – Además de ayudar a hidratar la piel, elimina el enrojecimiento. Para ello, basta con hacer una pasta con harina de avena y agua. Aplicar en la cara durante 20 a 30 minutos y luego quitar.

Prevención

De acuerdo con los dermatólogos, aunque la rosácea es considerada una enfermedad crónica, es posible prevenir su peor etapa. Para ello, es necesario moderar la alimentación evitando los alimentos grasos, picantes o muy calientes. También es conveniente evitar el alcohol en exceso, altas temperaturas, la exposición al Sol, el estrés y los ejercicios intensos.

Todavía hay quienes dicen que el chocolate puede empeorar el caso, debido al hecho de ser graso, por eso es mejor evitar el consumo. Sin embargo, la mejor manera de hacer es un seguimiento constante con el dermatólogo para analizar mejor el caso y decir lo que debe ser evitado, así como prescribir el tratamiento más indicado para el caso.

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