El 14 de febrero se celebra el Día Nacional del paciente coronario, enfermedad que afecta a las arterias coronarias, responsables del suministro de oxígeno y nutrientes a las células musculares del corazón.

infarto

Sofia Oliveira Pinto, nutricionista clínica de Estética y Medicina Integrativa de la Liga-CEMIL, socia del Fitness Hut-Grupo VivaGym, compartió con Lifestyle al Minuto un artículo de opinión sobre el tema.

La principal causa de esta enfermedad es la aterosclerosis que se caracteriza por la deposición de grasas (como el colesterol) y otros elementos transportados por el torrente sanguíneo en las paredes internas de las arterias.

El estrechamiento progresivo de su calibre dificulta la circulación sanguínea y puede provocar un déficit transitorio de irrigación cardiaca (angina de pecho) o una obstrucción total de la arteria, con la consiguiente muerte de las células musculares cardiacas de la región afectada (infarto de miocardio).

Varios factores de riesgo contribuyen a la formación de placas de aterosclerosis, entre ellos el sobrepeso, el tabaquismo, el sedentarismo, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la Diabetes Mellitus.

Teniendo en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en Portugal y en el mundo, es fundamental adoptar un estilo de vida más saludable y protector de la salud.

Desde el punto de vista alimentario, pequeños cambios pueden ayudar a proteger su corazón.:

– Limitar el consumo de sal a cinco gramos al día, cantidad equivalente a una cucharilla. La gran mayoría de la sal consumida está escondida en los alimentos que compramos, por lo que la lectura y comparación de las distintas etiquetas es muy importante en la toma de decisiones más conscientes.

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También por la misma razón es importante reducir al máximo la adición de sal en la elaboración de las comidas, sustituyéndola por especias y hierbas aromáticas.

– Aumentar la ingesta de frutas y hortalizas – son ricos en micronutrientes y sustancias con propiedades antioxidantes (como la vitamina C, E, selenio y carotenoides), que desempeñan un papel importante en la promoción de la salud cardiovascular.

Además, son una fuente importante de fibra que puede contribuir a mejorar el perfil lipídico, ya que contribuye a reducir la absorción intestinal de colesterol.

La OMS recomienda una ingesta diaria mínima de 400 gramos de frutas y hortalizas, lo que puede lograrse con el consumo de dos sopas de hortalizas, la inclusión de vegetales en el plato principal y la ingesta de tres piezas de fruta.

– Favorecer el consumo de grasas insaturadas (aceite de oliva, pescado y frutos oleaginosos) en detrimento de las fuentes de grasa saturada (carne, quesos y leche grasos, manteca, mantequilla, nata, productos de charcutería y confitería) cuyo consumo está asociado al aumento del colesterol LDL, comúnmente conocido como “colesterol malo”.

Por el contrario, la grasa monoinsaturada se asocia a su disminución, mientras que los ácidos grasos omega-3 (de naturaleza polinsaturada) se asocian al aumento del colesterol HDL (“buen colesterol”).

Siga estas recomendaciones como parte de una alimentación sana y concilie con la práctica habitual de actividad física.

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