Un nuevo test, a partir de una muestra de sangre, dice que ya permite conseguir predecir los años que aún tenemos para vivir.

¿Que que haría si supiera cuántos años de vida le quedan? Ahora ya es posible conocer la esperanza de vida que le queda, o incluso tratar una enfermedad aún antes de serlo, gracias a un estudio hecho por científicos de la Universidad de Yale, publicado en la revista científica Biorxiv.

Es a partir de un examen de sangre, que si va a ser capaz de determinar la expectativa de vida de cualquier persona. El resultado del examen que da la edad biológica de la persona, teniendo en cuenta el funcionamiento del organismo y no por los años que han pasado desde que nació.

“Dos individuos pueden tener 50 años en términos cronológicos, pero uno de ellos puede tener el mismo riesgo de morir de alguien con 55 años, mientras que otro puede tener el mismo riesgo de morir de alguien que tenga 45 años”, explicaron los investigadores a la BBC.

Los investigadores han mostrado que los resultados tienen por base “marcadores biológicos” como el funcionamiento de los órganos, los genes y las proteínas. Pero no sólo fueron estos los parámetros analizados. Fueron estudiados 42 aspectos de la muestra de sangre para llegar a este examen, entre ellos el númerode células blancas, el nivel de glucosa y de albúmina, proteína que ayuda a mantener los líquidos en la sangre.

En el estudio han sido puestas a prueba más de 11 mil personas durante 12 años y medio y, durante este período, murieron cerca de 800.

A partir de exámenes de sangre y del seguimiento que hicieron a las personas, los investigadores pudieron comprobar cuando es que las personas podrían morir o desarrollar enfermedades. Todavía era posible calcular la expectativa de vida y la tasa de mortalidad para cada grupo de la “edad biológica”.

“La edad biológica alcanzó casi el 90% en la precisión de la estimación de si una persona podía vivir más de 10 años o no. Pero es importante destacar que este cálculo está sólo relacionado con las causas de muerte relacionadas con el envejecimiento (aparición de enfermedades crónicas, como la diabetes y cordial, por ejemplo). Obviamente no fueron consideradas como muertes accidentales, suicidios y homicidios.”

La investigación ha demostrado que el incremento de un año en la edad biológica, en relación a la edad cronológica, es capaz de aumentar la mortalidad de cerca de 9%, cuando se consideran todos los grupos de edad.

Al analizar por grupos de edad, el efecto es más significativo en los adultos jóvenes que en los mayores. El incremento de un año de edad biológica para adultos jóvenes (20-39 años) aumenta en un 14% el riesgo de muerte. Ya entre los adultos de mediana edad (40-64 años), el riesgo de mortalidad aumenta en un 10% y en los adultos mayores en el 8%.

Los científicos también analizaron el impacto de la edad biológica en la expectativa de vida. La expectativa de las mujeres de 65 años que han sido calificadas como saludables – por tener edad biológica equivalente a la cronológica – era de 87 años. Ya las mujeres de la misma edad clasificadas como teniendo la edad biológica avanzada – más alta que la que indica su documento de identidad – presentaron una expectativa media de vida de 78 años.

En el caso de los hombres, los sanos tenían la esperanza de vida de 84 años, mientras que los de edad biológica más avanzada que la edad cronológica sólo vivirían, en promedio, hasta los 76 años.

“La edad biológica es un mejor indicador de esperanza de vida que la edad cronológica. Actualmente, la expectativa media de vida de un hombre de 65 años en los Estados Unidos es de 84,3 años. Pero, con esta nueva metodología, podemos calcular una expectativa media de vida más personalizada, basada tanto en la edad cronológica en cuanto a la edad biológica”, explicó Morgan Levine.

La investigadora también señaló que eso no significa que no se puede decir la edad exacta que la persona va a morir. Porque propósito más apremiante de este estudio es posibilitar tratamientos de prevención en las personas que muestran una gran disparidad entre la edad cronológica y la biológica.

La ventaja de este tipo de examen, según Levine, es la identificación de la edad biológica de las personas jóvenes, que no se enfrentan, en el momento de la prueba, los problemas de salud.

“No creo que el examen sea utilizado por la industria de la salud, porque la prueba no se puede especificar la enfermedad (no predice el riesgo de la persona de desarrollar una enfermedad u otra específicamente). La obesidad, por ejemplo, tiene grandes consecuencias para la salud, pero no se utiliza para calcular la cuota de un seguro de salud o para negar a un acuerdo”, ejemplifica.

La investigadora espera que suceda lo contrario, que las personas utilicen los exámenes para pedir descuentos en los seguros de salud, una vez que las personas van a conseguir demostrar estar más “jóvenes” de lo que la fecha de nacimiento dice.

Tener una edad biológica buena (menor que la cronológica) puede llegar a garantizar el ahorro de dinero. Puede suceder, como sucede con los ‘buenos’ conductores que reciben ‘descuentos’ de los contratos de los seguros de los coches”, añadió.

Y estos “descuentos” pueden alentar a las personas a adoptar estilos de vida más saludables.

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