El lavado de activos es la primera forma que alguien pueda involucrarse en actividades criminales, ya que es el método utilizado por los infractores para disimular las fuentes ilegales de su riqueza y proteger sus ingresos, como una forma de evitar sospechas por parte de las instituciones de investigación y de aplicación de la ley.

Las organizaciones terroristas también cuentan con dinero para sostener sus actividades y llevar a cabo actos terroristas. Los recursos que alimentan tales tipos de actividades que pueden provenir de varias fuentes. Mientras que los terroristas no están interesados en ocultar el origen de sus recursos, ellos piensan en formas de conciliar su destino con el propósito para el cual fueron recolectados.

Terroristas y organizaciones terroristas, sin embargo, emplean técnicas similares a las utilizadas por los involucrados con el lavado de dinero para ocultar sus recursos. La aplicación de técnicas de inteligencia e investigativa puede ser un camino para detectar y desarticular las actividades delictivas.

Forma de lidiar con recursos de otras personas, las instituciones financieras deben trabajar con la reputación de probidad e integridad. Una institución financiera que se dedica con el lavado de dinero puede ser evitada por empresas legales.

Un centro financiero internacional es el mayor atractivo para que los delincuentes laven dinero. Muchos países en desarrollo, atraen a los recursos de origen “sucio” y los utilizan para actividades de grupos criminales y pueden, por tanto, tener sus economías dominadas por estos grupos criminales, alejando a los recursos procedentes de las inversiones externas directas, de fuentes estables y más dirigidos a los compromisos de largo plazo.

La práctica del lavado de activos puede hacer que la economía de un país se derrumbe porque ella cambia el enfoque de la demanda por recursos, se hace tasas de inversión y de cambios volátiles y es causa de las altas tasas de inflación.

Una de las consecuencias más dañinas del lavado de dinero es la corrupción y los diversos tipos de delincuencia organizada.

En los últimos años, la comunidad internacional se ha vuelto más consciente de los peligros de la práctica del lavado de dinero en todas estas áreas. Muchos gobiernos y jurisdicciones se han comprometido con los esfuerzos conjuntos para luchar contra este delito y sus proveedores.

La ONU y otras instituciones internacionales, como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Grupo de Acción Financiera de sudamérica contra el Lavado de Dinero (GAFISUD), entre otras, también han emprendido iniciativas para apoyar a los gobiernos en esta causa.

Esto debido al hecho de que los delincuentes se están beneficiando de paraísos fiscales y de la facilidad de comunicación y transporte generados por la globalización para transferir rápidamente los recursos de una parte a otra del mundo sin ser controlados por las fronteras nacionales, lo que demuestra la importancia de enfrentar el lavado de activos como un delito transnacional.

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