Claro que sí, y ganas no le falta de asestar un cachiporrazo al Congreso y cerrarlo, como intervenir al  MP y Poder Judicial. El cuento de su repentina transformación poco tiene que ver con el contenido de la reforma constitucional -está claro que no le obsesionan las reformas- y mucho con su estrategia de enfrentamientos que pareciera que ya no solo se está orientando a ganar la iniciativa, arrinconar a la mayoría del Congreso y subir puntos en las encuestas, sino a fines menos democráticos y más peligrosos: para las investigaciones del Aeropuerto Chinchero (Cusco), que lo comprometen a él, PPK, Molinelli y Thorne.

Hugo Guerra, en el diario Expreso columna de opinión “Máscaron de Proa” EL LIDERAZGO DE LA VERDAD desnuda la calculada estrategia del presidente Martín Vizcarra.

“Si Alan García no hubiese denunciado vía Twitter la inminencia de ungolpe de Estado, hoy el Perú podría haberse precipitado en el abismo de una dictadura plena.

Es cierto que corrieron rumores de un aparente plan que, supuestamente, consistía en un abrupto cierre del Congreso, intervención del Ministerio Público, constitución de una comisión de apoyo al PJ y persecución a los opositores. Todo eso se daría en medio de la apurada renovación de las comandancias generales de las FF.AA. e invocando un argumento efectista: “la nación está  en peligro por corrupción enquistada en poderes del Estado”.

Sé positivamente que diferentes políticos y miembros de la comunidad de inteligencia hicieron múltiples consultas y, según informan fuentes confiables, el diagnóstico final fue que si había verosimilitud en los rumores. Por lo tanto quedaban dos posibilidades: seguir el principio de no hacerse eco de las “bolas”, o hacer la denuncia pública y abortar cualquier posibilidad golpista.

Debe entenderse que esto se produjo en el contexto complejo del juicio político (porque no ha sido legal) contra Keiko; la crisis interna de Fuerza Popular por la traición de algunos de sus miembros; la negativa gubernamental a conversar pese al humillante pedido fujimorista de “ponerse a disposición del Ejecutivo”; la reiterada amenaza del premier de cerrar el Congreso; la inminencia presidencial -orquestada por IDL y el apoyo marxista- parra destituir al FN Pedro Chávarry.

Ante tantos indicios, Alan García, Jorge del Castillo, Javier Velásquez Quesquén asumieron el liderazgo y denunciaron la maniobra. El valor de su gestión tuvo el resultado esperado: el propio Martín Vizcarra se vio forzado a declarar improvisadamente vía Twitter que su gobierno se mantendrá dentro de la constitucionalidad.

¿Si no tuviera rabo de paja habría sido eso necesario?

El riesgo, sin embargo, no ha pasado. Solo los necios piensan que un golpe de Estado necesita tanques. En el siglo XXI los golpes se dan desde dentro del gobierno, vía el copamiento de todos los poderes, la compra (o subvención) de la prensa, la “democracia directa” y el autoritarismo. Y eso es lo que está ocurriendo hoy en el Perú

Toca exigir que se debata el informe Lava Jato, que se detenga y procese a todos los corruptos vinculados; y que no se acepte la intervención internacional (vía la CIDH o la ONU) en el Poder Judicial”

 

 

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Jaime Uribe Rocha Periodista y columnista en medios escritos, experto en marketing político