Me importa un carajo que algunos colegas o amigos se escandalizan por mis comentarios. Creo, que la información y cifras del gobierno publicadas en diferentes medios no son exactas- especialmente los muertos que no se cuentan y son recogidos por venecos en los cerros o zonas populares – nos deben preocupar.
prensa vendida
No defendemos con suficiente vigor (o poco nos importa) las portadas, contenidos, desinformacion- de los tiburones de la prensa peruana- las compras de titulares, contenidos en los noticieros, como en programas políticos de la Tv y radio, por un pedazo de la rica torta publicitaria del estado.
Los titulares mediáticos, cortinas de humos o maquillajes no se distinguen entre titulares y opinión editorial -propia de cada medio-, mucho menos la información objetiva, equilibrada, apoyada en datos y citas exactas, atribuibles a fuentes idóneas, claras e identificadas, por el lector, televidente o radioescucha, que puedan al menos valorar la democracia formal, que hace rato hemos perdido o ya estamos en ese camino.
Tras este oscurantismo y letanía periodística, aparece poca satisfactoria —a simple vista— la mera libertad para informar y opinar sin las exigencias mínimas de verdades completas y con fundamentos plurales, especialmente en editoriales, crónicas y reportajes. Cuando en nuestro país nos vemos obligados a consumir a diario una información periodística pobre y a menudo tendenciosa, que ha servido de poco a la lenta recuperación de la democracia plena, limitando el debate ciudadano y la participación cívica.
Los responsables de esta situación, aquí y más allá de nuestras fronteras, no son precisamente los periodistas, como se pudiera pensar en primera instancia, son los plumíferos, guaripoleras, propietarios, quienes hacen prevalecer el lucro y sus intereses antes que la noticia objetiva y veraz.
“Puede ser que los periodistas cometan en materia de ética un montón de pequeños pecados, pero los grandes y peores pecados son cometidos por los “dueños” de los medios. La ética periodística no debe utilizarse para convertir en chivo expiatorio a cronistas y redactores. Por el contrario, se debe reforzar a los profesionales en su lucha contra los grandes defectos de la prensa actual, defender la libertad y la calidad de sus contenidos” y la estabilidad de los periodistas y derechos laborales.
¿Los títulos de las portadas concuerdan con el contenido de la noticia, y no inducen a error o exageración. No se editorializará en los títulos?
Regla clara: Las virtudes esenciales de todo título debe ser la imparcialidad, la precisión y la exactitud. Lo que enuncie deberá ser cierto con respecto a todo el texto, no sólo a una parte. Un diario honesto no distorsiona las informaciones mediante el uso engañoso de titulares o fotos sensacionalistas. Mejor dicho, que los cabezales, titulares y secciones introductorias (“bajadas”) deben corresponder al texto que les sigue.
Algún día nos preocuparemos de mirar el horizonte y leer lo que se habla de nuestro país en el extranjero? La verdad duele una vez, pero la mentira, manipulación o desinformación duele cada vez que la recuerdas; más que nada porque te atrapa, secuestra tus emociones, cuestiona mil verdades y convierte en un idiota a quien lis medios han manejado como les venga en gana.
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Jaime Uribe Rocha Periodista y columnista en medios escritos, experto en marketing político