Las baterías de litio permitieron un “mundo recargable”, según el anuncio del Nobel de Química. Tres investigadores han contribuido a la revolución tecnológica que podemos llevar a cualquier parte.

Premio Nobel

El Premio Nobel de Química se concedió este miércoles a John B. Goodenough, de la Universidad de Texas (Austin, Estados Unidos), M. Stanley Whittingham, de la Universidad Binghamton (Universidad Estatal de Nueva York) y Akira Yoshino, de la Universidad Meijo y Asahi Kasei Corporation (Japón), por el desarrollo de las baterías de litio. El trabajo comenzó en los años setenta, pero cambió la sociedad para siempre. Si no me cree, coja su teléfono o su portátil y sabrá por qué.

El desarrollo de esta tecnología se considera una revolución técnica. En primer lugar, porque los galardonados tuvieron que superar varios retos químicos para permitir que los iones de litio viajaran de un lado a otro en la batería de forma duradera — y segura -. Después, la investigación permitió crear baterías recargables más ligeras y que duraran mucho más — lo que para el desarrollo de los equipos tecnológicos fue un paso muy importante.

Actualmente, tenemos baterías de litio en varios tipos de equipos, desde los marcapasos hasta los teléfonos móviles, desde los coches eléctricos hasta las baterías que almacenan energía renovable. Y es en el campo del almacenamiento de energía renovable donde las baterías de litio todavía pueden mostrar su potencial.

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El litio es un elemento pequeño y ligero, lo que permite “empaquetar” una gran cantidad de átomos en una batería, también ella, pequeña y ligera. Y es extremadamente reactivo, lo que representa tanto una ventaja como una desventaja. El gran desafío para los galardonados fue conseguir una batería estable con un elemento tan reactivo.

La selección de los galardonados en este ámbito fue realizada y anunciada por la Real Academia Sueca de Ciencias en Estocolmo (Suecia). La prima asciende a un total de nueve millones SEK (unos 830 000 euros) y se distribuirá de forma equivalente entre los tres.

El Nobel de Química 2018 se asignó a tres científicos mediante el desarrollo de dos técnicas que permitieron la creación de proteínas dirigidas, es decir, la posibilidad de crear nuevas proteínas con los objetivos específicos que el investigador les asignó.

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