Veamos: la pérdida de confianza en ambos bandos políticos, el pueblo no cree en sus políticos; falta de credibilidad de las instituciones y el sistema; pérdida de respeto al carabinero y al militar (lo cual envalentona a los delincuentes); demonización del empresariado, y descontento social debido a una brecha inaceptable. Esta peligrosa fórmula ya la han tenido países como Venezuela, Perú, Ecuador, donde sabemos cómo termina la historia.

Chile

Este malestar ciudadano viene desde el gobierno de izquierda de Michelle Bachelet. Como comprender, entonces, por qué las reformas de Bachelet no tuvieron apoyo ciudadano, por qué su gobierno perdió adhesión, por qué los ciudadanos no eligieron a Alejandro Guillier, Beatriz Sánchez o a Eduardo Artés. ¿Cómo se explica que por segunda vez salga elegido el derechista Sebastián Piñera?

Este estallido social abre múltiples preguntas y preocupa la rapidez con que algunos políticos, académicos e intelectuales encuentran las respuestas que por cierto benefician su propio punto de vista. Creo que hoy más que nunca en nuestro querido Perú, debemos aprender lección con mayor atención, para no caer en las tentaciones antisistemas, aprendamos a dialogar más entre quienes piensan diferente y a proteger la amistad cívica.

Tal vez ese podría ser un primer aporte de los distintos centros de estudios.

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Jaime Uribe Rocha Periodista y columnista en medios escritos, experto en marketing político