¿Vale la excusa que encuentran los fujimoristas (La Botica) de señalar que el tenebroso chat es privado cuando estos se dan el el Congreso de la República en contra la gobernabilidad?

Nadie dice que no lo son, pero deja una señal en el auge de las redes sociales y de las aplicaciones de mensajería instantánea esta suponiendo todo un reto para la justicia y los deja al descubierto.

Lo que antes se quedaba en pequeños círculos personales como “La Botica” de Fuerza Popular ahora se propaga como un virus a través de capturas de pantalla mediante Apps como Whatsapp, Instagram, Twitter o Facebook, y, en muchas ocaciones, estan haciendo planes o boicot que, en realidad, no tendrían que hacer porque son ilegales y tienen sus consecuencias.

En realidad muchas veces da la sensación de que hacer algo por un grupo de Whatsapp o a través de una app en el móvil no tiene importancia, y sin embargo no es así.

Los smartphones nos dan una sensación de seguridad al protegernos tras una pantalla, sensación que es totalmente falsa. Todos los delitos que se recogen en el Código Penal se aplican con indiferencia del medio o en el canal en el que se cometan. Es decir, un delito en la calle lo es también en Whatsapp.

¿Es lo mismo, llamar malnacido y traidor al Presidente Martín Vizcarra, que referirse a otros congresistas en diálogos sazonados con ajos y pimientas? ¿Con qué cara piden reconciliación?

Una calumnia o injuria en persona es lo mismo que una en Whatsapp. El problema es que es la persona afectada la que tiene poner la denuncia. Dicho de otra forma, si la persona que está siendo objeto de estos delitos no se entera es complicado que tenga consecuencias legales. Eso no exime a los participantes de la conversación, que deben ser conscientes de que están cometiendo un delito.

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Jaime Uribe Rocha Periodista y columnista en medios escritos, experto en marketing político