Santa Luzia es la reserva natural del país, estando el plástico y microplástico a amenazar varias especies y también la salud pública. La ONU dice que para el año 2050 habrá más plástico en el mar de peces.

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Plásticos procedentes de por lo menos 25 países invadieron la isla caboverdiana de Santa Luzia, la única deshabitada y la reserva natural del país, advierten las asociaciones ecologistas, considerando que la basura amenaza para varias especies en la isla.

El alerta fue lanzado en la página de Facebook de la Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves (SPEA), después de dos visitas a la isla en el marco del proyecto “Desiertas — gestión sostenible de la reserva marina de Santa Lucía”.

El plástico y las organizaciones ambientalistas

La organización ambientalista indicó que la primera visita a la isla de Santa Luzia tuvo lugar en junio, en el marco del proyecto, que está coordinado también por la Asociación ecologista caboverdiana Biosfera I y por la Dirección Nacional de medio Ambiente (ADN) de Cabo Verde, y que organizaron una campaña de limpieza en la playa.

La SPEA divulgó en la misma publicación, los investigadores volvieron a la isla casi seis meses después y se quedaron “atónitos” con la cantidad de plástico que se había acumulado en ese período. Según la sociedad ecologista portuguesa, la isla podría ser un paraíso, pero los plásticos traídos por las corrientes están a convertirla en una pesadilla y en una papelera de reciclaje.

“Decidimos caminar una hora por la playa y tratar de encontrar plásticos con etiquetas para saber de dónde venía todo aquel basura.

Para nuestra sorpresa, ya había plásticos procedentes de por lo menos 25 países diferentes”, informó la SPEA, en una publicación acompañada de fotos de las etiquetas de los respectivos países.

En las fotos, hay etiquetas de España, Colombia, Filipinas, Uruguay, Ghana, Tailandia, Reino Unido, Malasia, Uzbekistán, Estados Unidos, Japón, Grecia, Marruecos, Malasia, Francia o Sudáfrica. La misma organización portuguesa indicó que la playa de Santa Lucía es una de las más importantes para la reproducción de la tortuga cabezona (caretta caretta), en el que Cabo Verde tiene la tercera mayor del mundo, y que el año pasado hizo más de cinco mil nidos en la isla.

Contaminación ambiental

Durante nuestro paseo, hemos encontrado los cadáveres reseca y quemada de dos crías de tortuga cabezona que no pudieron llegar al mar porque el camino estaba abarrotado de plásticos. Murieron de hambre, sed y calor dentro de un garrafón de plástico, donde resultaron detenidas poco después de nacer. Estas bolsas, redes, cuerdas, botellas, bombonas son una trampa mortal para los animales salvajes”, advirtió la sociedad portuguesa.

Por eso, pidió: “No llega a limpiar las playas, es preciso evitar que los plásticos van a tener a mar. Vamos a convertir esta marea”. La publicación está acompañada por un enlace de una petición en línea, lanzada por BirdLife Europe and Central Asia, para presionar a la Unión Europea a invertir en la conservación de los océanos. La petición ya tiene más de 19 mil firmas y el objetivo es llegar a las 25 mil personas.

El plástico y microplástico causa de los daños ambientales y de salud pública y que, según las Naciones Unidas, en 2050 habrá más plástico en el mar de peces.

En declaraciones a la agencia Lusa, el presidente de la Asociación Biosfera I, Tommy Melo, lamentó el escenario encontrado en Santa Luzia y adelantó que la organización que dirige ha realizado campañas de limpieza todos los años, pero por desgracia, el mar vuelve a traer más basura a la isla. “Es por eso que tenemos que hacer la campaña todos los años, por causa de las tortugas, para disminuir la mortalidad, y la protección de otras especies”, señaló el biólogo.

Santa Lucía, del grupo de Barlovento y situada entre San Vicente y San Nicolás, es la única isla deshabitada de Cabo Verde, clasificada como reserva natural y se utiliza para la investigación científica, visitas de estudio, la pesca y el turismo ambiental.

La página sobre las áreas protegidas de Cabo Verde, del Ministerio de medio Ambiente, escribe que la isla y los islotes adyacentes (Blanco y Raso) “presentan un ecosistema singular, con la biodiversidad endémica y la presencia de especies emblemáticas a nivel mundial que requieren de instrumentos de protección”.

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