Aunque el término de “republiqueta bananera” se usa para describir a un país pobre -nosotros somos inmensamente ricos, tan ricos que no quebramos- , invadido por la corrupción, políticamente inestable, empobrecido, atrasado, cuya economía depende de unos pocos productos de escaso valor agregado (simbolizados por las bananas), gobernado por un dictador o una junta militar (muchas veces formando gobiernos forzosos o fraudulentamente legitimados), sometido a la hegemonía de una empresa extranjera, bien sea mediante sobornos a los gobernantes o mediante el ejercicio del poder financiero: y el Perú se parece cada vez más a ello con un Ejecutivo metiche que busca controlarlo todo, desde las instancias presupuestales, judiciales, hasta las electorales.

Que somos el hazmerreír del mundo, sólo en el Perú Odebrecht hace lo que quiere: coimea, roba, encima lo recompensan y sigue operando en el Perú con sus mañas distractoras- en complicidad de jueces, fiscales, procuradores- sin importar los ribetes que alcanza uno de los mayores escándalos de corrupción que sacude, no solo al país sino al continente, orquestado por los empresarios brasileños corruptos y para el colmo, el presidente de facto Vizcarra, con varias investigaciones encima continua atornillado al sillón de Pizarro…como si nada.

Mas triste es para un país como el nuestro presentar ante el mundo esta careta de república bananera, donde expresidentes, altos funcionarios y la clase política salió del escándalo de la “para política”, que hoy están inmersos hasta los tuétanos en hechos comprobados de corrupción; con un gobierno que presenta todos los días muchos más síntomas de transitar hacia una dictadura civil.

Cerró el Congreso, provoca y persigue a la oposición con el apoyo de jueces, fiscales y la prensa vendida con el fin de tener el pretexto perfecto para gobernar como quieren: Por decreto de urgencia, acudiendo a medidas excepcionales y así, afianzar su proyecto político que nadie conoce.

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Jaime Uribe Rocha Periodista y columnista en medios escritos, experto en marketing político