Los diputados al Parlamento Europeo vetarán el Acuerdo de no salvaguardar la libre circulación entre las Irlandas, revela un documento publicado por “The Guardian”. La resolución que se debatirá la semana próxima también critica a Londres por dificultar el estatuto de residente permanente para los ciudadanos de la UE.

Brexit

El Parlamento Europeo se negará a ratificar un acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) si no incluye una cláusula de salvaguardia (conocida como backstop) para evitar que se restablezca la frontera entre Irlanda, revela “The Guardian”. El diario británico adelanta, sobre la base del texto de una resolución que se va a votar la semana que viene y a la que ha tenido acceso, que los diputados al Parlamento Europeo también criticarán el trato que el Gobierno británico ha dado a los ciudadanos de los 27 que viven en el Reino Unido.

Redactada por los principales grupos políticos europeos (populares, socialdemócratas y liberales), la resolución critica al Ejecutivo de Boris Johnson por “insistir en que backstop debe ser retirado del Acuerdo de salida, sin que hasta ahora haya presentado propuestas legalmente viables que puedan sustituirlo”.

El documento que se va a debatir también destaca un “entorno hostil” creado por Londres para los ciudadanos de otros países de la UE. Ha aumentado el número de candidatos a residente permanente de los 27 que obtienen como respuesta que no tienen ese derecho automático: del 32% al 42% de los aspirantes a lo largo de este año.

El Parlamento Europeo preferiría un régimen de atribución automática de este estatuto, y corresponde al gobierno británico justificar los rechazos. La ministra del Interior de Johnson, Priti Patel, es considerada del ala dura y fuerte defensora del control de inmigración.

“Los ciudadanos comunitarios siguen sometidos a una intolerable incertidumbre y se enfrentan a una actitud displicente por parte del Ministerio del Interior”, dijo al periódico londinense la eurodiputada liberal Luisa Porritt, para quien los 27 “tienen razón al escandalizarse por la forma en que el Gobierno ha despreciado sus derechos y el Estado de Derecho”.

EL IMPOSIBLE ROMPECABEZAS IRLANDÉS

Debido al Brexit, La Frontera (hoy invisible y atravesada por miles de personas todos los días) entre Irlanda del Norte (parte del Reino Unido) y la República de Irlanda (independiente y miembro de la UE) adquiere un nuevo significado. A partir de ahora, esta línea de 500 kilómetros será la única separación terrestre entre la UE y el Reino Unido.

Puesto que Londres ha decidido abandonar también el mercado único y la Unión Aduanera y exige controlar la inmigración comunitaria, y puesto que para los 27 es inaceptable dividir las libertades de circulación de personas, bienes, servicios y capitales, o existe una solución futura que la impida o tenga que volver a tener infraestructura física y controles en la frontera irlandesa. Backstop establece que, en caso de que esta solución no se alcance a finales de 2020 (período transitorio Brexit), El Reino Unido deberá ajustarse a las normas del mercado único con la UE e Irlanda del Norte.

Esto ha contribuido al plomo en tres ocasiones del acuerdo negociado entre Bruselas y May. El ala más euroescéptica de su Partido Conservador considera que esta solución mantiene a los británicos demasiado unidos a la UE. Y el Partido Unionista Democrático (DUP), del que dependía el Ejecutivo minoritario, considera que estas disposiciones separan demasiado a Irlanda Del Norte del resto del Reino Unido.

Bruselas no tiene problemas con backstop. Los 27 estarían dispuestos a limitarlo a Irlanda Del Norte en lugar de ampliarlo a todo el Reino Unido (por lo demás, era su propuesta inicial). Lo que es cierto, se lee en el texto publicado, es que”no consentirá un acuerdo de salida sin backstop”.

Se trata de proteger no sólo la integridad del mercado único y la libre circulación en la isla irlandesa, sino también su proceso de paz, de la que la ausencia práctica de fronteras es un punto fuerte. Recordemos que sólo hace 21 años el Acuerdo de Viernes Santo puso fin a décadas de sangriento enfrentamiento entre protestantes unionistas y católicos partidarios de la reunificación de las Irlandas.

Los gobiernos de May y Johnson han dado señales de no querer mantener todas las reglamentaciones comunitarias, lo que en teoría favorece su esfuerzo por obtener acuerdos comerciales con terceros países después del Brexit. Esto, según los diputados al Parlamento Europeo, “pone en duda lo próxima que puede ser la futura relación económica entre el Reino Unido y la UE“. La protección de los consumidores, los trabajadores y el medio ambiente es, dicen, imprescindible.

LONDRES QUIERE RODEAR BRUSELAS

En este contexto, informa Politico.eu, el Reino Unido ha tratado bilateralmente a varios países de la UE para intentar sentar las bases de acuerdos comerciales, sin pasar por Bruselas. La medida se refiere sobre todo al escenario de un Brexit sin acuerdo. Ningún Estado miembro podrá negociar acuerdos comerciales con el Reino Unido fuera del ámbito de la UE.

El periódico digital afirma que el negociador jefe de los 27 para Brexit, Michel Barnier, no apreció el gesto de Londres, que ve como un intento de “Divide y vencerás”. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la UE desmiente esta versión y explica que el Reino Unido actúa en dos direcciones: negociar para modificar el Acuerdo de May y llegar a acuerdos bilaterales para proteger los derechos de los ciudadanos en caso de que esta negociación fracase.

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