Ciudad del Vaticano, 17 oct 2018 – El Papa Francisco denunció hoy en el Vaticano la “indiferencia” ante el sufrimiento de los demás, considerando que esta también es una forma de asesinato.

“La indiferencia mata. Es como decir al otro: “eres un muerto para mí, porque lo mataste en tu corazón. No amar es el primer paso para matar y no matar es el primer paso para amar”, declaró en la audiencia pública semanal, ante cerca de 20 mil peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

La intervención se llevó a cabo el ciclo de reflexiones sobre los Mandamientos, hablando del quinto, “no matarás”, a la imagen de la última semana, para subrayar que “la vida humana es preciosa, sagrada e inviolable”.

Francisco recorrió la Plaza de San Pedro en el papamóvil, antes de pronunciar su catequesis, en la que advirtió en contra de las actitudes de violencia, el insulto y el desprecio.

Estamos acostumbrados a insultar. Esto lo hace mal, es una forma de matar a la dignidad de una persona. Sería lindo si esta enseñanza de Jesús que entrara en la mente y en el corazón. No insultar a nadie más: sería un buen propósito. Para Jesús, si menosprecias, insultas y aborreces, esto es homicidio”.

El Papa recomendó a los católicos que tengan una actitud de “reconciliación” siempre que participan en la Misa, ante las personas con las que tengan problemas.

La intervención ha insistido en la necesidad de hacer el bien y no sólo se queda satisfecho por “no hacer nada malo”.

Después de la catequesis, Francisco saludó a los peregrinos venidos de Portugal y de Brasil.

“Queridos amigos, cuidar a su hermano, especialmente de quienes pasan necesidad o es olvidado por la cultura del descarte, significa creer que cada hombre y cada mujer es un don de Dios. No opongamos esfuerzos para que todas las personas puedan sentirse siempre acogidos y queridos en nuestras comunidades cristianas. Que Dios os bendiga!”, declaró.

El Papa ha recordado después de los 40 años de la elección pontificia de San Juan Pablo II (16 de octubre de 1978), ante los peregrinos polacos.

Son siempre actuales, las palabras que pronunció el día de la inauguración de su pontificado: ¡No tengáis miedo! Más: abrí, las puertas a Cristo! Que ellos sigan inspirar vuestra vida personal, familiar y social, que sean un estímulo para seguir a Cristo con fidelidad, a vislumbrar su presencia en el mundo y en el otro hombre, especialmente en el pobre y en el que necesita ayuda”.

Antes de bendecir y a despedirse de la multitud, el Papa recordó la figura de san Ignacio de Antioquía (35-108), obispo y mártir en Roma, cuya memoria litúrgica se celebra hoy.

“Aprendamos con este santo obispo de la antigua Siria a testimoniar con valentía nuestra fe. Que por su intercesión, el Señor nos dé a todos la fuerza de la perseverancia, a pesar de las adversidades y persecuciones”, concluyó.

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