Al recibir delegaciones que han donado el árbol y el pesebre para el Vaticano, el Papa Francisco hizo votos de que estos símbolos pueden llevar a las familias un reflejo de la luz y de la ternura de Dios.

Papa FranciscoEl Papa Francisco concluyó su serie de audiencias de este viernes (07/12) recibiendo los donantes del árbol de Navidad y el pesebre que adornan la Plaza de San Pedro este año.

Se Trata de dos delegaciones italianas: una proveniente de la región de Venecia, que donó el árbol, y otra del Véneto y Friuli-Venezia Giulia, que donó el pesebre.

Símbolos que fascinan

Tras agradecer a las autoridades civiles y eclesiásticas, el Pontífice afirmó que el árbol y el pesebre son dos símbolos que nunca dejan de fascinar, porque hablan de la Navidad y ayudan a contemplar el misterio de Dios hecho hombre.

“Con sus luces, el árbol de Navidad nos recuerda que Jesús es la luz del mundo, es la luz del alma que expulsa a las tinieblas de las enemistades y abre espacio al perdón. ”

De modo especial, el Papa habló del belén instalado en la Plaza, que este año se ha hecho con la arena de las montañas de las Dolomitas. “La arena, material pobre, evoca la simplicidad, la pequeñez con que Dios se mostró con el nacimiento de Jesús en la precariedad de Belén.”

Pequeñez es libertad

La pequeñez puede parecer en contradicción con la divinidad, señaló el Papa. Pero, por el contrario, la pequeñez es la libertad. En el sentido evangélico, quien es pequeño es libre de toda pretensión de éxito. “El Niño Jesús que depositamos en el pesebre es santo en la pobreza, la pequeñez, la sencillez y la humildad.”

Francisco entonces concluyó su discurso haciendo votos para que el belén y el árbol puedan llevar a las familias un reflejo de la luz y de la ternura de Dios, deseando a todos Feliz Navidad.

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