Ciudad del Vaticano.– El Papa Francisco señaló hoy el II Día Mundial de los Pobres con un almuerzo que reúne a miles de personas con necesidades, voluntarios y representantes de instituciones de caridad, en el Vaticano.

“Este día, que involucra cada vez más parroquias, asociaciones y movimientos eclesiales, quiere ser un signo de esperanza y un estímulo para que lleguemos a ser instrumentos de la misericordia en el tejido social”, explicó el papa a los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, al medio día de Roma, para la oración del ángelus.

Antes, Francisco había presidido la Misa en la Basílica de San Pedro, con la participación de los pobres, acompañados por representantes de asociaciones y grupos parroquiales.

Almuerzo con el Papa Francisco

El Papa remarcó que, a imagen del almuerzo con “muchas de las personas indigentes” en el auditorio Pablo VI de la ciudad del Vaticano, se estarán realizando en la diócesis de todo el mundo “iniciativas de oración y de compartir”, con el objetivo de “manifestar la cercanía de la comunidad cristiana a los que viven en condiciones de pobreza”.

Al llegar a la sala, el Papa Francisco, dio la bienvenida a los presentes.

Ahora, todos vamos a almorzar juntos. Agradecemos a las personas que trajeron el almuerzo y a aquellas que van a servir el almuerzo. Agradecemos a todos y pedimos a Dios que nos bendiga a todos nosotros. Una bendición de Dios para todos, todos los que estamos aquí. Que Dios bendiga a cada uno de nosotros, bendice nuestros corazones, bendice a nuestras intenciones y nos ayude a seguir adelante”.

Setenta voluntarios de las parroquias de Roma sirvieron alrededor de 1500 personas necesitadas, acompañadas por las asociaciones de voluntariado.

La comida fue parte de lasaña y apanados de pollo con puré de patatas.

Después de la comida, Francisco agradeció a todos por la compañía. “Me dijeron que ahora comienza la verdadera fiesta y que el Papa tiene que ir, para que la fiesta sea buena”, reflexionó.

“Muchas gracias! Gracias por la compañía. Gracias a los músicos. Gracias a todos aquellos que prepararon el almuerzo, a los que le sirvieron, y a los jóvenes que ayudan aquí. Gracias a todos. Oren por mí. Que el Señor los bendiga. Gracias!”, concluyó.

Antes del almuerzo, desde la ventana del apartamento pontificio, después de la recitación del ángelus, el Papa condenó la “masacre” que alcanzó hace dos días, un campo de refugiados en la República Centro-Africana, provocando decenas de muertos, entre ellos dos sacerdotes católicos.

“A este pueblo, que me es tan querido, donde abrí la primera puerta santa del jubileo de la Misericordia [noviembre de 2015], manifiesto mi cercanía y mi amor. Oremos por los muertos y los heridos, y para que cese toda violencia en este querido país que tiene tanta necesidad de la paz”, pidió.

Francisco rezó por las víctimas de los incendios que están a flagelando a California”, así como por la ola de frío en la costa este de los Estados Unidos de América.

La reflexión dominical fue dedicada al “encuentro definitivo con el Señor”.

“Nadie puede escapar a este momento, ninguno de nosotros puede escapar a este momento”, señaló el pontífice.

Francisco pidió que todos los católicos asuman sus responsabilidades “con el prójimo, con el mundo entero”.

“Sólo llevaremos con nosotros lo que ofrecemos, lo que hemos dado”, sostuvo.

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