Al regresar a Roma después de la cuarta visita pastoral a África, Francisco asumió a los periodistas que es objeto de fuertes críticas procedentes “de todas partes, incluso de la Curia”. Y a aquellos que dicen que “el Papa es demasiado comunista”, les advierte que no teme a un cisma, sino que”ese camino no es cristiano”.

Papa

Fue más de una hora de conversación entre Francisco y los vaticinistas que lo acompañaron en el viaje de seis días al continente africano. Después de Mozambique, Madagascar y Mauricio, El Papa reanudó este miércoles su agenda en Roma.

Es la cuarta vez que, en su Pontificado, Francisco desea viajar a África. Y esta prioridad, al igual que muchas de las tónicas planteadas por el Papa sobre la importancia de las “periferias del mundo” o sobre la necesidad de “una iglesia del perdón”, ha aumentado el coro de críticas internas.

La primera pregunta fue directa al grano. Cuestionado sobre la existencia de un complot para hacer caer al Papa, Francisco no dudó en asumir que es objeto de críticas. Y” no son sólo de los americanos, son un poco por todas partes, incluso en la Curia”, respondió, lamentando sobre todo los que”apuñalan por la espalda”.

La presión de los ultraconservadores que, tras el llamado “expediente Vigano” o la apertura papal a la comunión de los divorciados, han llegado a formalizar una renuncia de Bergoglio, se está haciendo sentir cada vez más. Y la posibilidad de una separación interna en la Iglesia católica ha ganado, en este momento, el estatus de posibilidad.

“No le temo a los cismas”, dijo Francisco. Recordando que “en la Iglesia hubo muchos cismas” y que ésta es “una de las opciones que el Señor deja a la libertad humana”, el Papa no deja de lanzar las advertencias:” el camino del cisma no es Cristiano “porque”siempre es una separación elitista provocada por una ideología separada de la doctrina”.

Francisco puede estar bajo fuego, pero aún está dispuesto a reaccionar ante los ataques. “La posibilidad de un cisma surge cuando la doctrina resbala en la ideología”, dijo. Y en este caso, el Papa observa señales de una”ideología de la primacía de una moral asética sobre la moral del pueblo de Dios”.

Francisco se refiere directamente al ala fundamentalista de la doctrina católica, que le acusan de desacato a la doctrina y desconfían de las aproximaciones de la Santa Sede a países como Cuba o China. Francisco va directo al grano, “los que dicen:”el Papa es demasiado comunista” hacen entrar la ideología en la doctrina”. Además,” las materias sociales de las que hablo son las mismas de las que hablaba Juan Pablo II. yo lo copio”, concluye Francisco.

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