Pensar diferente no es un delito, es un derecho y un privilegio que tenemos todos los seres humanos. Pensar diferente conlleva respeto, respeto a los que piensan diferente a nosotros. En el Artículo 19, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice:

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Pensar y opinar diferente que las “guaripoleras” nos hace delincuente? Debemos ir a la cárcel por por nuestras ideas? Estoy seguro de que muchos prefieren hacer el papel del mono; no ven, no escuchan ni opinan.

Yo no me callo, no todas mis notas, son del agrado de las demás personas, pero tampoco lo que hacen o dicen algunos son de mi agrado.

Pienso, que el expresar mi opinión con independencia y respeto, que la otros no la comparten, no es mi problema, pero siempre lo digo, no me opongo a exponerlo y debatirlo en cualquier terreno e incluso llegar a un acuerdo.

Los razonamientos, el debate, nos permite conocer a la gente que piensa diferente, enriquecer nuestra forma de ver las cosas y de tomar decisiones.

Al pan, pan y al vino, vino.

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