Las enfermedades de tiroides son a menudo silenciosas, pero son muy comunes, afectando a más de un millón de portugueses y a 300 millones de personas en todo el mundo.

tiroides

La enfermedad tiroides nodular es una de las más frecuentes y es más común en mujeres. Su prevalencia en la población general oscila entre el 4% y el 60%, dependiendo de que los nódulos se diagnostiquen por palpación o por ecografía, respectivamente.

La tiroides es una glándula situada en la base del cuello justo debajo de la “nuez de Adán” y está formada por dos lobos unidos por una parte central.

Su función es producir y liberar para la circulación sanguínea dos hormonas, la tri-yodotironina (T3) y la tetrayodotironina (T4 o tiroxina), esenciales para el funcionamiento normal del organismo mediante el control/la velocidad del metabolismo de las células. Por ello, son esenciales para el crecimiento y desarrollo del organismo, regulan la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, el funcionamiento de los intestinos, el control del peso, de los estados de humor, entre otras funciones.

Además, su actividad se regula mediante otras hormonas producidas por glándulas del cerebro que detectan los niveles sanguíneos de las hormonas tiroideas y, por tanto, estimulan a la glándula tiroidea a segregar más o menos hormonas según sea necesario.

El órgano de tiroides puede verse afectado por diversas enfermedades, en general más comunes en las mujeres. Las principales patologías, como indica la CUF, son: bocio, presencia de nódulos, hipertiroidismo, hipotiroidismo y enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de grave y la tiroiditis de Hashimoto, resultantes de la producción de anticuerpos por el propio organismo que pueden estimular o destruir la glándula.

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¿Cuáles son las causas de las enfermedades tiroideas?

Las causas varían de una enfermedad a otra.

En el caso de los nódulos, a menudo no hay explicación para su aparición. En otros casos, pueden deberse a causas genéticas, radioterapia de cabeza y cuello, algunos medicamentos o deficiencia de yodo.

El hipertiroidismo puede ser el resultado de una enfermedad autoinmune, de la presencia de un nódulo o de más nódulos que producen demasiadas hormonas tiroideas, de una tiroiditis (infección vírica de la tiroides), de un exceso de hormona tiroidea por ingestión excesiva de este tipo de tratamiento, de una ingesta excesiva de yodo a nivel alimentario (sal yodada, pescado, marisco y vegetales) o presente en algunos medicamentos y productos, como la amiodarona, solución de lugol, contrastes para exámenes radiológicos.

El hipotiroidismo también puede ser el resultado de una enfermedad autoinmune, de la falta o del exceso de yodo suministrado por alimentos (sal yodada, pescado, marisco y vegetales), de una cirugía previa con extirpación parcial o total de la glándula, del uso de ciertos medicamentos, como amiodarona, litio o interferón, y de la exposición a radiaciones durante la radioterapia para enfermedades tiroideas, de la cabeza o del cuello.

Síntomas

1. Nerviosismo, ansiedad e irritabilidad

La hipertiroidismo o la tireotoxicosis (dependiendo de la causa de la enfermedad) aumenta la actividad metabólica del organismo, incluso en el cerebro, causando nerviosismo, ansiedad e irritabilidad. Además, el aumento de la producción de calor aumenta la transpiración y la sensación de calor excesivo, incluso en presencia de temperaturas relativamente más bajas. La transpiración abundante causa pérdida de agua corporal, lo que lleva al aumento de la sed y, por tanto, a la ingestión compensatoria de líquidos. La piel se pone caliente y húmeda. El aumento de la actividad metabólica puede dar lugar a irregularidades menstruales, aumento del número de evacuaciones y diarrea.

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2. Taquicardia y cansancio al mínimo esfuerzo

En el caso de taquicardia, la persona tiene la sensación subjetiva de latido acelerado del corazón (palpitaciones). Junto con el cansancio al mínimo esfuerzo, son síntomas muy frecuentes en pacientes con hipertiroidismo o tireotoxicosis. Estos sujetos también pueden experimentar temblor, hipercinesia (excesiva motilidad, aumento en la amplitud y rapidez de los movimientos) e hipertensión arterial, especialmente la “máxima” o la “sistólica” (presión observada en el momento de la contracción del corazón). La hipertensión arterial, la mayoría de las veces, no produce síntomas, pero la persona puede experimentar dolor de cabeza y mareos, por ejemplo.

Las personas con hipotiroidismo pueden también tener hipertensión arterial, especialmente la “mínima” o la “diastólica” (presión observada en la relajación del músculo cardiaco).

3. Bocio (aumento del volumen de la glándula tiroides ))

Las enfermedades tiroideas pueden producirse sin alterar la secreción de hormonas. En algunos casos de inflamación (tireoiditis), carencia de yodo en la alimentación y presencia de nódulos, por ejemplo, la glándula puede estar aumentada e incluso ser visible en la parte anterior del cuello.

4. Trastornos oculares

Los signos oculares como la retracción palpebral, la mirada fija o asustada son consecuencia de la hiperactividad adrenérgica (adrenalina y noradrenalina) que pueden aparecer en cualquier caso de exceso de T3 y T4.

Ya en el caso del hipotiroidismo, los párpados y la cara pueden adquirir un aspecto hinchado. Además, los cabellos se secan y se rompen y su apariencia apática y melancólica. Puede producirse un aumento de la caída capilar y la piel generalmente está fría, áspera y seca.

Otra señal común presente en las personas con hipotiroidismo es el color amarillento de la dermis. Esto se debe a la disminución de la conversión de caroteno en vitamina A en sangre, lo que da lugar a la elevación de los niveles séricos de caroteno (carotenosis).

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5. Hipercolesterolemia (aumento de los niveles de colesterol en sangre))

Las hormonas tiroideas influyen en casi todas las fases del metabolismo lipoprotéico. La reducción de los niveles de estas hormonas puede provocar una elevación del colesterol total y del colesterol LDL (colesterol malo). También pueden provocar niveles elevados de triglicéridos.

6. Ganancia o pérdida de peso

Dado que las hormonas tiroideas aumentan la actividad metabólica, el exceso puede provocar una reducción del peso, mientras que la carencia puede dar lugar a una ganancia. Por lo tanto, cuando se produzca un aumento o pérdida de peso sin motivos aparentes, es decir, sin modificación de la dieta ni de las actividades físicas, debe realizarse la evaluación de las hormonas tiroideas.

7. Falta de memoria y razonamiento lento

Son síntomas comunes cuando existe hipotiroidismo y se deben a la disminución de la actividad del metabolismo del sistema nervioso y de los músculos. La tristeza y la depresión también pueden estar presentes.

La disminución de la actividad metabólica también puede dar lugar a un aumento de la sensación de frío, fatiga, irregularidades menstruales, ronquera, disminución de la movilidad intestinal y estreñimiento.

8. Dolor muscular y calambres

El hipotiroidismo suele dar lugar a Dolores, calambres musculares y sensación de hormigueo en el cuerpo. Esto se debe a la falta de T3 y T4 en los nervios periféricos y en los músculos. La aparición de estos síntomas sin motivo aparente podría ser un motivo para investigar la glándula.

Vale la pena recordar que muchas de esas manifestaciones clínicas son quejas comunes en personas sin ninguna enfermedad tiroidea. Por lo tanto, en presencia de síntomas y signos clínicos de problemas de tiroides, consultar a un endocrinólogo es la mejor solución para tener un diagnóstico exacto

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