El movimiento de aviones y la mayor afluencia turística que de ello se deriva pone en tela de juicio el valiosísimo parque arqueológico de Machu Picchu, dicen los expertos.

Machu Picchu
La construcción de un aeropuerto en Chinchero, un pequeño pueblo andina situada entre Cuzco y Machu Picchu, está siendo objeto de gran controversia, por, presuntamente, el movimiento de aviones, y el aún mayor afluencia turística derivada de poder poner en cuestión el valiosísimo parque arqueológico.

Las protestas han unido a la población local, historiadores, arqueólogos y otros expertos, pero después de varias falsas salidas, la construcción del aeropuerto comenzó incluso en enero de este año.

La ciudad inca elegida para la obra está a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar, puerta de entrada al Valle Sagrado, alertan a los más críticos. Un nuevo motivo de preocupación, además del hecho de que el turismo para esta zona ya ha disparado en 2017 a 1,5 millones de visitantes.

En consecuencia, se han introducido nuevas normas y el acceso a las ruinas incas se ha distribuido por dos turnos.

Otro temor es que la construcción termine con la cuenca hidrográfica del lago de Piuray, que abastece a casi la mitad de la ciudad de Cuzco: “Parece irónico, y en cierto modo contradictorio que aquí, a sólo 20 minutos del Valle Sagrado, el núcleo de la cultura Inca, que quieran construir un aeropuerto — exactamente en la parte superior de que los turistas vienen a ver”, citado por Galileo, dijo el antropólogo Pablo Del Valle, citado por la revista “Galileo”.

En un intento de detener la construcción, se ha creado una petición que no parece haber impresionado al gobierno local. “Este aeropuerto se construirá lo antes posible porque es muy necesario”, dijo el ministro de Economía y Finanzas del Perú, Carlos Oliva, en comunicado, mencionando la existencia de varios estudios técnicos que apoyan la decisión.

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