Su infancia probablemente ha estado marcada por algunas alertas oscuras que sus padres hacían en un intento de dejar a usted libre de cualquier peligro. La verdad es que el mismo miedo que usted sentía era sentido por sus padres cada vez que usted intentaba tratar de subir en el techo para volar una cometa.

Los padres cuentan historias benevolentes para que sus hijos presten atención y no corran peligro, pero algunas de estas narrativas acaban pasando de generación en generación y se convierten en un especie de leyenda urbana, en la que mucha gente cree, sin de hecho cuestionar la veracidad de la información adicional.

Es por lo que probablemente que tanto usted y en cuanto a su generación tengan la certeza de que ir a la playa o a la piscina después de que sólo hace mal, causa calambres y puede hacer que usted se ahogue o tenga una seria congestión. Y la idea de esperar al menos una hora entre una comida y un baño acabó esparciendo por generaciones y culturas diferentes.

Nada que ver con la comida

Esta creencia de que nadar después sólo hace mal no es sin tanto fundamento. La cuestión es que nuestro estómago requiere más sangre cuando está haciendo digestión y, por lo tanto, se creía que los músculos quedarían poco irrigados y puedan tener calambres. La buena noticia es que el cuerpo humano tiene sangre suficiente para mantener los músculos funcionando y dar cuenta de la digestión.

La cuestión es que, cuando esté está nadando, sin haber hecho los estiramientos recomendados antes de los ejercicios físicos, se esfuerzan demás y, como ocurre en cualquier otra actividad física, tal vez usted que tenga algún tipo de calambre — que es relativamente común, en la verdad. Y esto no tiene nada que ver con la comida o la falta de ella en el estómago.

Lo importante en estas situación es mantener la calma, después de todo calambre pueden suceder mientras qué está nadando, pero ellas no van a durar poco tiempo y, además de ello, el cuerpo humano tiende a flotar; entonces, nada de pánico.

Explicación

Muchas de estas creencias se dan porque las personas tienden a tomar como base alguna experiencia mala, en un intento de evitar que esto ocurra de nuevo. Por ejemplo: si una persona ha pasado mal, en una ocasión, después de comer dulce, es así como casi de inmediato que ella anote el dulce al hecho de haber pasado mal y que quede años sin comer cualquier cosa dulce, aunque el dulce no ha tenido relación alguna con el malestar.

Esto es mucho más común de lo que usted imagina y se produce tanto en circunstancias malas como en las buenas, como la persona que usa siempre el mismo asiento para ver a su equipo jugar, ya que ella tiene la creencia de que una vez el equipo ganó de goleada cuando ella estaba usando el tal asiento. En el caso de nadar después de comer, es así probable que haya alguna asociación similar. Pero, de hoy en adelante, quédate tranquilo: comer y nadar luego es permitido.

 

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