La vida del Papa Francisco estuvo en riesgo y fue salvada por Cornelia Caraglio, una monja que respetó la orden de un médico.

La historia se remonta a la época en la que el ahora Papa sólo era Jorge Mario Bergoglio, un joven a estudiar para dedicarse al sacerdocio en América Latina. En la década de 1950, sufrió de neumonía, pero el primer diagnóstico apuntaba a una simple gripe y Francisco fue entonces a casa.

Sin embargo, la situación empeoró y el Papa tuvo que ser hospitalizado de urgencia. Y es que después de otro médico que haya hecho el diagnóstico correcto que Francisco conoce a Cornelia Caraglio.

El médico, que acertó en el diagnóstico de la recetaron-le dos antibióticos para tratar la neumonía. Pero la monja tenía otra idea. Así que el médico volvió la espalda, la monja dijo: “Vamos a duplicar la dosis”.

En la versión italiana de la que Reuters tuvo acceso, el Papa cuenta que Cornelia Caraglio “era sin duda una monja sabia”. “Al ordenar que la dosis fuera duplicada, me salvó la vida”, dijo.

Muchos meses después, el papa regresó al hospital para quitar la parte superior de uno de sus pulmones a causa de una infección.

El Papa Francisco, de 81 años, dio una larga entrevista al sacerdote español Fernando Prado. El resultado es una serie de historias acerca de la vocación y los desafíos de curas y monjas, que serán publicadas en un libro, en varias lenguas, durante esta semana.

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