Más populismo

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El presidente de la República ha anunciado una cruzada nacional para lograr los “grandes objetivos” en la “lucha contra la corrupción y el fortalecimiento de la democracia”. Ja,ja,ja.

Sin duda, este estribillo presidencial nos puede resultar agradable a todos los peruanos. Sin embargo, el presidente tiene que gobernar, pues el país se seguirá cayendo a pedazos económica, social y políticamente.

Sin duda alguna, luchar contra la corrupción es importante, pero es innegable que, a la fecha, el decrecimiento de la economía viene golpeando a toda la población con índices que los expertos señalan como sumamente preocupantes, producto de la ausencia de inversiones que permitan el crecimiento económico sostenido.

Asimismo, existe una inestabilidad política y jurídica que no permite reglas de juego claras; tenemos un abandono de la minería por trabas sociales que el ejecutivo no logra superar; un dólar inestable casi volátil; problemas del agro que se mantiene prácticamente en un subdesarrollo; no existen políticas laborales definidas, lo que produce despidos masivos en todos los sectores; el sector salud se encuentra abandonado, con niños fallecidos por falta de incubadoras; la educación se encuentra dentro de un clima enrarecido, en luchas vanas y temas intrascendentes provocados por ideologías trasnochadas; la seguridad ciudadana del Perú ha sido, prácticamente, superada por la delincuencia llegándose a casos extremos como homicidios execrables; no existe una política migratoria ordenada; el Congreso de la República continúa con su espectacular pugna contra el ejecutivo y viceversa; y en general, el Perú sufre problemas tan grandes que no son nada nuevo para nuestro país, que deben ser atendidos de inmediato con liderazgo y con un plan de gobierno coherente sin populismos.

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De otro extremo, el anuncio del presidente de la República para adelantar las elecciones generales ha agudizado la crisis y nos hemos quedado entrampados en discusiones más políticas que técnicas, apasionadas y que enfrentan más aún a toda la población.

En conclusión, solo vemos populismo y más populismo; desgobierno a todas luces y un país a la deriva sin que nadie pueda inclusive visualizar candidatos presidenciales importantes como para tener la esperanza de que adelantar las elecciones podría ser la solución a tan grave crisis. Hasta la próxima semana.

 

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