La dermatóloga Paola Pomerantzeff habla sobre el melasma, los tratamientos existentes y las principales formas de prevención.

melasma

Afectando principalmente a mujeres en edad fértil, pero también puede ocurrir en hombres, el melasma es una enfermedad de la piel caracterizada por la presencia de manchas pardas y oscurecidas que contrastan con el color natural del tejido cutáneo y que broncean más de lo normal cuando se exponen al sol.

“Que ocurre principalmente en la cara, la melasma es una alteración de la pigmentación de la piel definida por el depósito excesivo de pigmento (melanina) en diferentes capas de la piel. Sin una causa definida, la condición suele ser el resultado de factores como la elevación de las hormonas femeninas y la exposición a la luz solar y a la luz visible (lámparas, ordenadores, teléfonos móviles y televisores), que aparecen en la mayoría de los casos por motivos como la reposición hormonal, la gestación y el uso de anticonceptivos”, explica la dermatóloga Paola Pomerantzeff, miembro de la Sociedad Brasileña de Dermatología.

Según la especialista, en algunos casos de melasma, además del depósito de pigmento, también hay un componente vascular relacionado con la enfermedad, es decir, hay un aumento de la vascularización en el lugar afectado. “No bastara con todos estos factores, la predisposición genética también influye en la aparición de esta condición, ya que el 40% de los pacientes que presentan melasma tienen un familiar que también padece la enfermedad”, destaca.

Pero la buena noticia es que, aun teniendo un factor genético relacionado con su aparición, es posible prevenir el melasma a través de algunos cuidados básicos, sobre todo a través del uso diario de protector solar, que debe tener FPS de, al menos 30 y ser aplicado cada mañana, con una nueva aplicación cada dos horas o cada vez que la piel sude o entre en contacto con agua. “Cuando pase largos períodos expuestos a la radiación solar, como en la playa o en la piscina, lo ideal es que el fotoprotector tenga un FPS igual o superior a 60, especialmente si tiene predisposición genética al melasma, porque cuanto mayor sea el FPS, mayor será la protección”, destaca la doctora. “Para prevenir la enfermedad también es importante el uso de maquillaje o de un protector solar coloreado para proteger la piel de los efectos de la luz visible, ya que este tipo de luz también puede manchar el tejido cutáneo y no está bloqueado por el filtro solar convencional”, destaca.

Sin embargo, para quienes ya sufren con la condición, hay que destacar que, una vez instalado, el melasma no tiene cura, porque es una enfermedad crónica. Pero es posible controlarlo mediante tratamientos que incluyen desde aclareadores tópicos de uso domiciliario hasta sesiones de láser, peeling y microagulhamiento.

El uso diario de fotoprotector también es fundamental para el control y el tratamiento de la enfermedad, sobre todo tras la realización de láseres y peelings y el uso de clareadores, ya que, al contrario, puede manifestarse intensificando el melasma.

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