Una reciente investigación, presentada el sábado en la reunión anual de la American Heart Association’s Scientific Sessions, descubrió que las comidas nocturnas están asociadas a un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

Debido a la premura de nuestro día a día, nos tomamos un “estilo de vida atrasado” que nos obliga a dormir más tarde y a dormir menos. Este estilo de vida se refleja también en la mayor cantidad de comidas nocturnas que hacemos, explicaron el autor principal de la investigación, Nour Makarem, especialista en cardiología en la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos.

Makarem y el equipo han puesto sobre la mesa la hipótesis de que este tipo de comida desempeñar un papel en el aumento de las tasas de obesidad, presión alta y diabetes.

Así, para corroborar esta sospecha, los expertos utilizaron una base de datos para analizar la información sobre más de 12.700 adultos hispanos y latinos, con edades comprendidas entre los 18 y 76 años.

De esta forma, el equipo analizó datos referentes a los dos días en que los participantes informaron de sus hábitos alimenticios, comparando esta información con medidas como la presión arterial y la glucosa en sangre.

Los expertos llegaron a la conclusión de que más de la mitad de los participantes del estudio que consumieron 30% o más de sus calorías diarias después de las 18h.

Los participantes tenían niveles más altos de azúcar en la sangre en ayunas, los niveles más altos de insulina, los niveles más altos de HOMA-IR (un marcador de resistencia a la insulina) y mayor presión arterial de los participantes que señalaron que comer menos de 30% de sus calorías diarias después de las 18h.

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Estos resultados no son felices, porque en un alto nivel de azúcar en la sangre en ayunas puede ser considerado como una señal de pre-diabetes. Por cierto, aquellos que consumieron 30% o más de sus calorías diarias después de las 18h fueron 19% más de probabilidades de desarrollar pre-diabetes que aquellos que comieron más temprano.

Makarem adelantó, según LiveScience, que el 70% de las personas con pre-diabetes desarrollan diabetes tipo 2, un factor de riesgo para las enfermedades cardíacas. Estos mismos participantes eran también un 23% más propensos a desarrollar hipertensión.

Aunque el estudio ha analizado sólo una población específica de los Estados Unidos, la población latina e hispánica, “esperamos ver asociaciones similares en otras poblaciones”, dijo el especialista

Aperitivos durante la noche

El equipo de investigadores encontró sólo una asociación entre el momento de la comida y el riesgo de ciertos problemas de salud, no habiéndose demostrado ninguna relación de causa y efecto.

Sin embargo, Makarem dijo a LiveScience que una posible explicación para esta relación es que los problemas de salud pueden surgir cuando los nuestros relojes corporales no están sincronizados con el medio ambiente.

Casi todas las células de nuestro cuerpo pueden “conocer su propio tiempo”, a través de un ciclo de aproximadamente 24 horas. Una pequeña parte del cerebro llamada núcleo supraquiasmático, sirve como reloj principal del cuerpo, recibiendo señales de luz externos (idealmente del sol). Este reloj se ajusta el resto de los relojes en las células del cuerpo, diciendo a la gente cuando al despertar, dormir y comer, explicó Makarem.

“Estos relojes son regulados por la exposición a la luz intensa, pero también por comportamientos, especialmente los signos de la comida”, dijo.

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Así, cuando comemos en horarios no convencionales, los relojes de nuestro cuerpo pueden estar desalineados con el reloj principal, llevando a problemas en el metabolismo y aumentando el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y corazón.

Todo esto sucede porque al ingerirmos aperitivos fuera de hora, no vamos a comer en el momento ideal para nuestro sistema circadiano.

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