Y no va ser, les gusta la mamadera, ahora mejor con la salida de César Villanueva, quieren apoderarse del Ejecutivo así como lo han hecho con el Poder Judicial y la Fiscalía. Sabemos que el caviar ( huevera) simboliza, un estilo de vida frívolo y elitista, chevere, bacán y pulenta. Es decir, un mundo decadente, sin vocación social, que no tiene más ideal que la satisfacción de sus sentidos. Siendo principal opositor al conservadurismo neoliberal o al pragmatismo, el Apra y el fujimorismo.

caviares
Por eso presionan a “Ron Zacapa” para que nombre como Primer Ministro a nada menos que Salvador del Solar y a su vez este jale a “otras carteras” a Carlos Basombrio al Mininter, Alberto de Belaunde a Justicia, Vicente Zevallos a Producción, a “la Carlota” a Vivienda? Que Dios nos ampare…

En que manos podemos Caer? La izquierda “huevera” o caviar durante los últimos treinta años surgió en el Perú, junto a los rojos tradicionales, una corriente de pensamiento progresista de las canteras de la Pontificia Universidad Católica del Perú, compuesta mayoritariamente por profesionales y académicos de clase media alta y de la oligarquía quebrada luego de las expropiaciones del régimen dictatorial del General Juan Velasco Alvarado.

Enarbolan las banderas de los derechos humanos -en la época del terrorismo- con un claro sesgo de benevolencia hacia los terrucos sobre todo con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru – MRTA, que inicialmente fueron considerados “luchadores sociales” en la Europa de los 90s. Satanizaron a las fuerzas del orden y a los gobiernos que combatieron a Sendero Luminoso y al MRTA, presionando a la justicia para que castigara a los militares que se enfrentaban a los sediciosos.

Esta izquierda pituca se enquistó inicialmente en las Organizaciones No Gubernamentales – ONG’s que funcionaban en el Perú con fondos provenientes de países europeos que, erradamente, creían que en el Perú se libraba una guerra en favor de los pobres. Así surgieron DESCO, Proética, IDL (de Gustavo Gorriti), La Comisión Andina de Juristas(de García Sayan), el Movimiento Manuela Ramos, la Comisión Nacional de Defensa de los Derechos Humanos y otros organismos de fachada, creados y manejados hábilmente por Diego García Sayán y una veintena de intelectuales que se repartieron los cargos, en los que aún se mantienen inamovibles.

Este grupo de hueveras intelectuales, a los que se les bautizó como la “izquierda caviar”, que hablan en nombre de la justicia social, se encaraman en puestos claves de Estado defendiendo fieramente los cargos que ostentan. Viven en el mejor de los mundos. Gobiernan sin necesidad de que el pueblo los elija –no han recibido un solo voto, dicho sea de paso– y sin responsabilidad ante la Constitución y las leyes. ¿Cómo así? Porque manipulan bajo la mesa a las clases política y mediática, disfrazados de autoridades y colocados en los mejores puestos del Estado.

Aunque no lo crean, son niños bien, que se portan mal y meten las uñas. Son unos hijos de puta, sectarios, bagres que se creen dueños de la verdad absoluta, ya que el resto son brutos. Son miembros de una izquierda, que no necesariamente está comprometida con lo que predican. Su poder ha llegado, incluso, a los medios de comunicación masiva, desde donde actualmente digitan sus odios y simpatías.

Fue en los gobiernos de Paniagua, Toledo y Ollanta Humala, donde alcanzaron su máximo esplendor, extendiendo sus tentáculos, particularmente en el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Procuraduría General de la República, y el Tribunal Constitucional, tal como ahora encaramados en el actual régimen, que lamentablemente mantiene al grueso de la administración pública Humalista.

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Jaime Uribe Rocha Periodista y columnista en medios escritos, experto en marketing político