Alrededor de 78 millones de adultos y niños (60% del total) no son amamantados en la primera hora de vida, aumentando el riesgo de muerte y de enfermedad, advirtieron hoy la Unicef y la Organización Mundial de la Salud, un nuevo estudio.

Las organizaciones se dan cuenta que la mayor parte de estos bebés nace en países de renta baja y destacan que incluso un retraso de un par de horas en la lactancia materna después del nacimiento puede poner a los niños en riesgo de vida.

El contacto piel con piel y la lactancia materna estimula la producción de leche en las madres, incluyendo el calostro, rico en nutrientes y anticuerpos, llamado la “primera vacuna” de un bebé.

Las tasas de lactancia materna en la primera hora tras el nacimiento son más altas en el sur de África (65%) y más bajas en el este de Asia y el Pacífico (32%), se refiere en el informe.

En países como Burundi, Sri Lanka y Vanuatu, el 90% de los bebés son amamantados en la primera hora, mientras que en Azerbaiyán, el Chad y Montenegro, sólo dos de cada diez son amamantados.

El director general de la OMS, Tedrso Adhanom Ghebreyesus, señaló que “la lactancia materna es el mejor comienzo en la vida” y defendió que es necesario que las familias, los sistemas de salud, empleadores y gobiernos de apoyar a las madres para “dar a los hijos el comienzo que merecen”.

En el informe, llamado “Capturar el momento”, se denotan las razones que hacen tardar el primero de lactancia, como las diferencias en la atención a las madres y recién nacidos.

En muchos casos, los bebés son separados de la madre inmediatamente después del nacimiento y no es la presencia de personal calificado a asistir a los partos que afecta a la frecuencia de la lactancia materna después del nacimiento.

Prácticas como dar a los recién nacidos la leche preparado, miel o agua azucarada aún contribuyen a retrasar el primer contacto del bebé con su madre.

Otro factor es el aumento de cesáreas, que en países como Egipto, más que se duplicaron entre 2005 y 2014, de 20% a un 52%, mientras que el porcentaje de bebés amamantados desde luego descendió de un 40% a un 27%.

Estudios previos citados en el documento ahora divulgado muestran que los bebés que fueron amamantados entre las dos y las 23 horas siguientes al parto tenían un 33% más de riesgo de morir que los que fueron amamantados antes.

Entre los recién nacidos amamantados a partir del día siguiente al de su nacimiento, el riesgo duplicava.

En el informe insta a los gobiernos, los donantes y los responsables para que adopten medidas legales fuertes para restringir la publicidad de la leche preparado para recién nacidos y otros sustitutos de la leche materna.

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