Según la ciencia, como el sueño contribuye al fortalecimiento de la memoria, las experiencias oníricas también influyen directamente en el desarrollo del aprendizaje humano.

sueños

Según el doctor Gabriel Pires, investigador del Instituto del sueño, en una entrevista para la revista Galileo, los sueños todavía pueden ser extremadamente efectivos cuando se trata de identificar problemas y trastornos del sueño e incluso enfermedades mentales, como la depresión o la esquizofrenia. En otras palabras, el experto dice que lo que el individuo recuerda de sus sueños puede facilitar un diagnóstico médico.

“Si una persona recuerda múltiples sueños cada noche, todos los días, puede ser la prueba de que tiene un sueño fragmentado”, le explica a Galileo. “Ejemplificando, durante la gestación, el sueño de la mujer está fragmentado por las hormonas o por las molestias físicas”. Y si dormir apenas se convierte en un evento constante, entonces la inmunidad se debilita, la memoria se ve afectada y aumenta la probabilidad de depresión, ansiedad y obesidad.

¿Y las pesadillas?

La ciencia considera las pesadillas como experiencias que desencadenan o recuerdan situaciones traumáticas que pueden contribuir a la aparición de trastornos psicológicos. “Los sueños negativos recurrentes deben ser tratados, ya que pueden ser casos de ansiedad, depresión o trastorno de estrés postraumático”, subraya Pires. “Es imperativo tratar las pesadillas de la misma manera que los traumas”.

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