Más de dos millones de personas sufren de pre-diabetes. Una condición en la que los niveles de glucosa en la sangre están por encima de lo que se considera saludable, pero no lo suficientemente altos para pertenecer a la categoría de los diabéticos. Es un limbo complejo, pero posible de manejar.

La pre-diabetes es como una alerta para el riesgo de desarrollar diabetes. Las campanas de la buena salud y estilo de vida saludable deben sonar bien alto. Porque los números no son muy alentadoras.

Es una condición, de cierta manera, en silencio. En general, no hay signos o síntomas visibles asociados a la pre-diabetes, lo que lleva a que nueve de cada 10 personas con pre-diabetes ignora esta condición. Hay, sin embargo, algunos signos que ayudan a reconocer su presencia. Sed constante, el hambre permanente a pesar de no saltar comidas, cansancio extremo, problemas de visión, heridas que tardan más tiempo en curar.

Entumecimiento, hormigueo y dolor en las manos o en los pies son señales que pueden ayudar a detectar la pre-diabetes.

“En principio, cada individuo con pre-diabetes estará asintomático, lo que hace que gran parte de la población afectada desconocida que presenta esta condición”.

Sin embargo, la pre-diabetes, además de constituir un importante factor de riesgo de evolución de la diabetes, se asocia a un aumento de riesgo para enfermedad coronaria y cerebrovascular”, informa a la NM José Silva Nunes, médico del servicio de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo del Centro Hospitalario Universitario de Lisboa.

“Además, las personas con pre-diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar algunas de las complicaciones tardías de la diabetes que resultan de la afectación de los pequeños vasos de la retina, los riñones y los nervios”, añade.

En Europa, hasta el 2040, más de 36,6 millones de personas estarán en la fase de pre-diabetes. Lo que no significa que obligatoriamente pasarán a la siguiente fase, o sea, a la diabetes. “No es inevitable que cada individuo diagnosticado con pre-diabetes necesarios para la diabetes, si bien esta será la historia natural de un gran porcentaje de individuos”, señala el especialista, que también integra la Unidad de Tratamiento Quirúrgico de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas del Centro Hospitalario Universitario de Lisboa.

La Organización Mundial de la Salud reconoce que la anomalía de la glucemia de ayuno, la tolerancia disminuida a la glucosa y la diabetes “mellitus” son estadios diferentes de un mismo proceso patológico. Y admite también que intervenir en las fases más tempranas de ese proceso patológico, es posible prevenir la progresión a estadios más avanzados.”

“Existe evidencia robusta, con grandes estudios poblacionales, del efecto de las intervenciones en el estilo de vida y el efecto de algunos fármacos, sobre la disminución del número de individuos que progresan de pre-diabetes para la diabetes”, subraya José Silva Nunes.

Las mujeres que tienen diabetes durante el embarazo sufren el riesgo, entre el 20% y el 60%, en un plazo de cinco a diez años, de desarrollar diabetes.

En este caso, son necesarias medidas sobre todo de los cambios en el estilo de vida, en la práctica deportiva, en la alimentación, así como en los tratamientos médicos para controlar los niveles de glucosa en la sangre. Los estilos de vida son la clave para prevenir la progresión de la situación en la que el metabolismo de los azúcares es normal para la pre-diabetes y la prediabetes a la diabetes.

“Para controlar la expresión de esta disfunción (expresada como pre-diabetes y la diabetes), primero hay que identificar a los individuos que tienen esa disfunción y, después, actuar de forma intensiva a fin de retrasar su historia natural”, refiere el médico que recuerda que la Asociación Americana de la Diabetes recomienda que el chocar en la disfunción del metabolismo de los azúcares debe ser realizado periódicamente, a todas las mujeres que tuvieron diabetes gestacional y a las personas que tienen exceso de peso asociado a otro factor de riesgo, como la hipertensión arterial, cambio en los niveles de grasa en la sangre, enfermedad coronaria o tener un familiar de primer grado con diabetes, entre otros.

En la pre-diabetes, el 10,4% de los adultos presentan la anomalía de la glucosa en sangre de ayuno, el 14,3% presentan tolerancia disminuida a la glucosa y el 2,7% de la población adulta presenta ambas condiciones.

La edad es un factor de riesgo para quien haya cambios en el metabolismo de los azúcares. La prevalencia de pre-diabetes alcanza mayor expresión en la población anciana. “La pre-diabetes es muy frecuente a nivel mundial. La Federación Internacional de Diabetes estima que el 7,3% de la población adulta mundial (más de 352 millones de personas) presenta tolerancia disminuida a la glucosa pero no avanza con estimaciones en cuanto a la expresión mundial de la anomalía de la glucosa en sangre de ayuno.”

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