Liverpool el Campeón

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Un manto rojo cubría las gradas del Estadio Metropolitano de Madrid, eran las camisetas de los aficionados de Los Reds que habían arribado a la Capital Española, para observar al Liverpool en la final soñada de La UEFA Champions League 2019.  El himno del club de Los Beatles  You’ll Never Walk Alone (Nunca caminarás solo), se entonaba en los diferentes bares, restaurantes, escenarios del mundo, acomodados exclusivamente para acompañar esta final inglesa. El rival era el Tottenham, su vecino, un viejo conocido.

El partido daba su primer suspiro cuando apareció la pelota en el área del Tottenham y pega en la mano de Sissoko, para que el juez decrete la pena máxima. Salah cogió muy tranquilo el balón de las estrellas y El Faraón con un disparo fuerte a media altura venció al portero francés Lloris. Era el 1 a 0, que cambió los planes del encuentro, el cual hizo retroceder unos pasos al Liverpool y ser ofensivo timorato al Tottenham para buscar la igualdad, la cual nunca llegó. La noche madrileña se tornó roja.

Jürgen Kloop, estratega alemán, que colocó al Borussia Dortmund en la élite europea, acostumbrado a repotenciar futbolistas y desde el 2015 con un gran trabajo posee las riendas de este Liverpool. Desde la banca levanta las manos orientando hacia adelante, con su clásico modesto atuendo, un buzo, sus anteojos y su gorra que lo acompaña en cada batalla. Esas manos tuvieron el privilegio merecido al levantar su primera Champions como Entrenador. Luego de manejar a sus hombres para mantener la diferencia tempranera y guardar el orden en todos los espacios. Origi, el belga, que ingresó certeramente en la segunda mitad, sí el mismo de los dos tantos frente al Barcelona en las Semifinales, apareció a los 87 minutos con un disparo cruzado con la zurda para sentenciar el marcador. A partir de ese instante se empezó a dibujar las letras del Liverpool en la máxima Copa de clubes del mundo.

Los ingleses volvieron a levantar La Orejona catorce años después de conquistar su última Champions, en la memorable final que ganó en los penales en 2005 al Milán tras remontar un 0-3 en contra. A propósito en el palco principal se encontraba el eterno Capitán Steven Gerrard festejando. Y en el campo el artífice de la victoria, Kloop declaraba: “Es increíble. Ha sido muy intenso durante toda la temporada. Hemos ganado. Hemos marcado dos goles. Todo para esta gente. Para ser honesto, he estado en siete finales, he perdido todas. Han sufrido mucho más que yo”.

El destino tenía predestinado su revancha, luego de la final perdida en Kiev ante el Real Madrid la temporada pasada. Mohamed Salah, uno de los mejores futbolistas del momento, besó por fin la gloria. Los fanáticos corean su nombre en Madrid, mientras les muestra el Trofeo eufórico. Es como ganar la Copa del Mundo. No habrá mayor recompensa para aquel niño que viajaba en su natal cuatro horas para poder entrenar.

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