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Líbano. La historia del barco ruso que atracó en Beirut con toneladas de químicos a bordo

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La devastadora explosión en el puerto de Beirut sigue siendo investigada por las autoridades, pero hasta ahora sólo una causa parece plausible: el arsenal de 2750 toneladas de nitrato de amonio sin condiciones de seguridad durante seis años, que llegaron al Líbano a bordo de un barco ruso. La situación ya había sido denunciada al gobierno libanés, que ahora es acusado por la población de negligencia.

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Fue en 2013 que el buque MV Rhosus, detenido por Rusia, partió de Georgia con destino a Mozambique, haciendo una parada para el suministro en Grecia. En ese momento, el doo de la embarcación dijo a la gente de mar rusa y ucraniana a bordo que se había quedado sin dinero y que tendrían que recoger carga adicional para cobrar los gastos del viaje.

Estas dificultades financieras llevaron, pues, a un desvío hasta Beirut, en cuyo puerto atracó, contando a bordo una carga de 2750 toneladas del compuesto químico utilizado para la fabricación de explosivos y de fertilizantes agrícolas.

Después de atracar en Beirut, la embarcación nunca llegó a salir para completar su viaje, ya que fue detenida por las autoridades portuarias por “graves violaciones en la operación de un barco” y por la ausencia de pago de las tasas obligatorias.

La tripulación, que había estado a bordo durante 11 meses con pocas provisiones, finalmente abandonó el barco. El entonces capitán del muelle, Boris Prokoshev, contó ahora a una estación de radio de Moscú que escribió a Putin todos los días para tratar de resolver la situación en la que se encontraba en 2013.

“Terminamos teniendo que vender el combustible y usar el dinero para contratar a un abogado porque no tenemos ayuda ,el sueño [del barco] ni siquiera nos proporcionó comida o agua”, reveló.

La gente de mar fue entonces repatriada, pero la embarcación permaneció en el puerto de Beirut, a pesar de repetidas advertencias sobre el hecho de que su carga era o equivalente a una “bomba flotante”, dijo a CNN el director de aduanas del Líbano, Badri daher.

Los tribunales de Beirut ignoraron el peligro

Mientras tanto, las casi tres mil toneladas de nitrato de amonio que había en el barco se almacenaron en un almacén del puerto de Beirut – algo que inicialmente las autoridades portuarias se negaron a hacer -, donde permanecieron sin ninguna medida de seguridad, reveló en los últimos días el primer ministro libanés, Hassan Diab, que señaló esta como la causa del desastre.

Los correos electrónicos intercambiados entre el entonces capitán del barco y un abogado libanés que representó a la tripulación indican que, efectivamente, el nitrato de amonio fue descargado en noviembre de 2014 en el puerto de Beirut y colocado en un almacén en ese lugar.

El director de seguridad general del Líbano confirmó que “un material altamente explosivo” había sido confiscado años antes de la explosión y guardado en el almacén, situado a pocos kilómetros de las principales calles de Beirut, cuyas tiendas, restaurantes y viviendas han quedado ahora destruidas. Al menos tres mil personas quedaron desalojadas.El número de muertos a raíz de la explosión sigue aumentando, y ahora se fija en 137. Cinco mil personas resultaron heridas y hay al menos un centenar de desaparecidos.

Los Documentos obtenidos por CNN revelan que el activista de Derechos Humanos Wadih Al-Asmar y el actual director de aduanas del Líbano, Badri Daher, así como su predecesor, Chafic Merhi, han recurrido a los tribunales de Beirut varias veces desde 2014 para tratar de deshacerse de los materiales peligrosos alojados en el puerto.

“Debido al extremo peligro causado por los artículos almacenados en condiciones climáticas inapropiadas, reiteramos nuestra solicitud a las autoridades portuarias para que reexporte esos bienes inmediatamente, a fin de mantener la seguridad del puerto y de aquellos que allí trabajan”, escribió en 2016 El ex director de aduanas, Chafic Merhi, en una carta dirigida a un juez involucrado en el caso.

Una de las sugerencias de estos responsables fue la venta del nitrato de amonio al ejército libanés. Sin embargo, ni esta ni ninguna otra propuesta ha recibido respuesta por parte de los tribunales del país. Daher reconoció que “las autoridades portuarias nunca deberían haber permitido que el barco descargara los químicos en el puerto”, incluso porque su destino era Mozambique, No Líbano.

En su defensa, el director general del puerto de Beirut, Hassan Kraytem, declaró a una estación de televisión local que los materiales se almacenaron “en el almacén número 12 de Beirut según una orden judicial”. “Sabíamos que eran materiales peligrosos, pero no hasta ese punto”, admitió.

El desastre ocurrió en un período sensible para el Líbano, que vive una creciente crisis económica y divisiones internas mientras se ocupa de los daños causados por la pandemia de Covid-19. Las autoridades de Beirut informaron que los daños causados por la explosión podrían alcanzar un valor entre los 2,5 mil millones y los 4,5 mil millones de euros, lo que agrava la ya preocupante situación financiera del país.

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