Pueden aprender hasta 40 palabras, como la leche, más o perro. La instructora de Baby Signs dice que con esta ayuda se vuelven menos frustrados y hacen menos berrinches.

Corrió hacia la madre, sin decir una palabra, a abrir y cerrar la mano, el brazo estirado. La bebé, de poco más de un año, parecía apresurada. Sabla D’Oliveira ha hallado la forma de pedir el regazo muy extraña. Pero como la prima era inglesa podía ser una cosa cultural. “Me pareció extraño.

Después me di cuenta de que después de todo estaba por pedir leche. La madre le explicó que era el lenguaje de signos y es extraño que no se conocía en Portugal”, cuenta a SÁBADO. Sabla estaba lejos de imaginar que hoy sería formadora certificada en Baby Signs, a enseñar a padres y educadoras de la infancia. Pero, después de todo, de que hablamos?

El lenguaje de signos para bebés – Baby Signs – consiste en enseñar gestos a los niños hasta los 2 años, para que puedan explicar lo que quieren. Son movimientos fáciles, como el “más” (juntar las puntas de los dedos de cada mano) o leche (abrir y cerrar la mano). “Este método ayuda a desarrollar el lenguaje, aumenta la auto -estima y confianza de los bebés, además de desarrollar el léxico emocional, ya que pueden indicar que están enojados, tristes o felices. Además, en lugar de tener comportamientos más agresivos, como golpear y llorar, tienen un desarrollo emocional más positivo”, dice a SÁBADO Sabla D’Oliveira, de 37 años.

Después de esa experiencia, la psicóloga decidió investigar más sobre el método creado en los años 80 por las psicólogas Linda Acredolo y Susan Goodwyn. El Baby Signs es un caso en el que la necesidad afilaba el ingenio. ¿Quién no desesperou al tratar de descifrar el llanto de un bebé? Será la leche? Agua? La chucha? “Hermosa muchacha que la hija de 1 año, cuando quería jugar con flores hacía el gesto de fruncir la nariz a esnifar. A partir de ahí comenzó a enseñar más gestos y fue a buscar a algunos a la lengua de signos americana.” El método fue evolucionando y se han realizado estudios sobre sus beneficios. Hoy en día, el programa es reconocido por la Academia Americana de Pediatría.

Más bolitas de jabón Manuel Coutinho, psicólogo y secretario general del Instituto de Apoyo al Niño, sostiene que este método puede mejorar la relación entre padres e hijos. “Una buena comunicación padres-hijos es esencial para el buen desarrollo armonioso del niño. El método Baby Signs puede ser una buena opción, el gesto de ayuda en la estructura del pensamiento y en su transmisión a terceros. Si hay padres que sienten que su uso se valora y mejora la comunicación de ellos con hijos, muy bien.”

Sabla – hija de padres de cabo verde, que nació por azar en Rusia y vino a vivir a España a los 10 años – se convirtió en instructora en 2009. Primero era sólo un part -time y, sobre todo, en las guarderías. Pero cuando el hijo nació, en 2013, ha invertido más. “En la maternidad, ya hacía los gestos de leche. Comencé a usar el programa por la casa y a los 9 meses se hizo el primer gesto: papá. Fue un gesto adaptado. Como el padre es militar, enseñó a golpear continencia”, recuerda.

A los 12 meses, el hijo ya hacía 30 gestos. Sabla dice que el método depende de la persistencia y consistencia de los padres en la repetición de los signos y del ritmo de cada niño. Da talleres por todo el País, el último fue en Arruda dos Vinhos. Cuenta que la reacción de los niños sorprende en los momentos más inesperados. “Recuerdo la historia de una madre cuyo hijo estaba muy gruñón después de haber llevado a las vacunas. Él, que comía de todo, no quería nada. De repente, hizo el gesto de la leche. Era justo lo que necesitaba y calmó inmediatamente.”

En promedio, dice Sabla, los bebés aprenden entre 10 y 40 palabras. Pero hay riesgo de retrasar el lenguaje oral? La psicóloga sostiene que no, porque cuando logran verbalizar la palabra, dejan de usar el gesto. De hecho, los padres, cuando enseñan un gesto, siempre deben decir la palabra al mismo tiempo.

Fue el que Rita Gaspar, de 29 años, llegó a la hija de Alice, con casi 8 meses, hacer el primer gesto. “Estábamos a hacer bolas de jabón y comenzó a hacer el gesto de más. No quería parar.” Alice ya tiene 10 meses y puede hacer más de cinco gestos. “Como está acostumbrada a ser oída, se percibe mejor lo que queremos de ella y se comunica fácilmente”, cuenta la madre. Rita hizo sólo un taller, pero compró los materiales de apoyo y el DVD con más gestos y canciones. Quiere seguir enseñar más señales. Los tres se fueron al baño y dormir. Y si estos signos de evitar una rabieta, ¿quién es el que no va a tratar?

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