Un estudio piloto recientemente publicado en la revista científica Stem Cells Translational Medicine demuestra que las células madre mesenquimales de la médula ósea promueven mejoras en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática de progresión rápida, una enfermedad rara que afecta a los pulmones.

células madre

El estudio clínico contó con 20 participantes, distribuidos en igual número en dos grupos: el grupo experimental, que recibió células madre, y el grupo control, que recibió placebo. Tres meses después del tratamiento con células madre comenzaron a observarse diferencias entre los grupos.

El rendimiento de los sujetos del grupo experimental en la prueba de esfuerzo cardiopulmonar comenzó a mejorar, contrariamente al del grupo de control, que siguió empeorando. Esta diferencia se acentuó a lo largo del tiempo y, al cabo de un año, el rendimiento en esta prueba había mejorado un 23% en el grupo experimental y un 10% en el grupo control.

En las pruebas de función respiratoria se observó que la capacidad vital forzada, es decir, el volumen máximo de aire que puede expirar, siguió disminuyendo en un 10% anual en el grupo control, pero aumentó en un 4% en el grupo experimental.

Por lo que se refiere a la seguridad, el tratamiento se consideró seguro y bien tolerado, con un historial de reacciones adversas leves, y la tasa de mortalidad fue la misma en ambos grupos.

Según Bruna Moreira, Investigadora del Departamento de I + D de la Crioestaminal, “considerando los resultados de este estudio, las células madre mesenquimales parecen ser una opción terapéutica segura y eficaz para el tratamiento de la fibrosis pulmonar, que es importante explorar en futuros ensayos clínicos”.

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La fibrosis pulmonar idiopática se manifiesta generalmente a partir de los 50 años, predominantemente en varones. El síntoma principal es la sensación de falta de aliento, a menudo acompañada de tos seca y persistente.

Es causada por la transformación progresiva del tejido que está entre los alveolos pulmonares en tejido fibroso, similar al de una cicatriz, lo que dificulta los intercambios de gases en los pulmones.

Por término medio, estos pacientes sobreviven entre tres y cinco años después del diagnóstico; sin embargo, la evolución de la enfermedad es muy variable y puede ser de progresión lenta, con mejor pronóstico, o, por el contrario, puede evolucionar rápidamente, con una disminución acelerada de la función pulmonar.

Las opciones de tratamiento disponibles actualmente son limitadas y su objetivo es frenar la progresión de la enfermedad y mantener la calidad de vida.

La terapia con Oxigenoterapia y el uso de medicamentos inmunosupresores (por ejemplo corticosteroides) y antifibróticos forman parte de las estrategias que se utilizan actualmente.

Por lo tanto, es urgente encontrar métodos eficaces para combatir esta enfermedad fatal, sobre todo en los casos más graves.

Tras el éxito en un gran número de estudios en animales, la terapia con células madre mesenquimales se considera ahora una candidata potencial para el tratamiento de la fibrosis pulmonar idiopática por sus propiedades antifibróticas, antiinflamatorias y angiogénicas (estimulación de la formación de vasos sanguíneos).

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