En los últimos cinco años, una agencia de salud pública de Inglaterra ha identificado 32 bacterias capaces de resistir todos los antibióticos. Las muertes por resistencia a los antibióticos aumentarán.

bacterias

Para comprender la magnitud del problema, hay que mirar las cifras: en la última década, los científicos del Reino Unido han identificado 19 nuevos mecanismos de resistencia bacteriana a los antibióticos; solo en 2015, los organismos oficiales de ese país han registrado 52.971 infecciones resistentes a los antibióticos, que han dado lugar a 2.172 muertes; y en los últimos cinco años, una agencia de Salud Pública de Inglaterra ha identificado 32 bacterias capaces de resistir todos los medicamentos.

Los datos citados por The Guardian muestran que las bacterias están desarrollando cada vez más mecanismos de resistencia, lo que puede poner en peligro el tratamiento y la curación de los pacientes. Por ello, el Servicio Nacional de infecciones de la Agencia de Salud Pública de Inglaterra (PHE) ha elaborado una estrategia para mejorar la capacidad del Servicio Nacional de salud (SNS) británico para identificar y controlar las enfermedades infecciosas en los próximos cinco años.

Además, el Servicio Nacional de Salud británico reducirá el uso de antibióticos en un 15% más para mantenerlos lo más eficaces posible, al tiempo que ofrecerá a los pacientes acceso a nuevos tratamientos.

Es la genética la que causa los cambios en las bacterias, que son capaces de repeler diversos tipos de antibióticos, incluso los de “último recurso” como los carbapenémicos y la colistina. Esta tendencia puede aumentar el número anual de muertes por resistencia a los antibióticos, que según The Guardian es de 2.200.

Por ejemplo, en 2016, un brote de gonorrea resistente a antibióticos se convirtió en un desafío para médicos y especialistas en salud sexual. En el mismo período, se detectaron por primera vez en Inglaterra unas 12 nuevas enfermedades e infecciones. Muchas han sido traídas de extranjeros — como la gripe porcina, el ébola (2014) o el virus zika (también en 2014).

“Las enfermedades infecciosas no se detienen. Las bacterias están atrapadas en una carrera por la evolución con los antibióticos, desarrollando constantemente nuevas formas de evitar el impacto”, defiende Sharon Peacock, directora del Servicio nacional de infección de la EHP.

Chris Witty, asesor científico del gobierno británico, sostiene que ” a pesar de nuestro arsenal de vacunas y antibióticos, las enfermedades infecciosas siguen siendo una amenaza real para la salud pública. Nos enfrentamos constantemente a nuevas amenazas y la resistencia antibiótica está creciendo.”Las autoridades temen que la globalización asociada a la resistencia bacteriana pueda dar lugar a una pandemia internacional que implique a microbios desconocidos. El movimiento antivaceno y las desigualdades en el acceso a la salud son otras amenazas en los próximos años.

Sally Davies, doctora y profesor, advierte a The Guardian que el aumento de la resistencia a los antibióticos “corre el riesgo de volver a poner la medicina en la edad oscura”. Por otra parte, los estudios más recientes del Centro Europeo para la prevención y el control de las enfermedades (ECDC) concluyeron que una de cada tres bacterias que han dado lugar a infecciones en los hospitales europeos es resistente a los antibióticos.

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