Los científicos chinos están estudiando el impacto de ciertas bacterias en el peso de los individuos.

Según el equipo de investigadores, y de acuerdo con la información publicada por la BBC, el equipo afirmó que cambiar los tipos de bacterias presentes en los intestinos puede contribuir a obtener resultados más positivos que simplemente reducir la ingesta de calorías.

bacterias

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1 400 millones de adultos mayores de 20 años están por encima del peso considerado saludable.

De ellos, 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres fueron clasificados como obesos. Pero hay más, los índices siguen aumentando exponencialmente y se han duplicado desde 1980.

Las pruebas con ratas de laboratorio han identificado una asociación entre bacterias y obesidad, pero los experimentos en humanos aún están en su fase inicial.

Alcachofa y tofu

La BBC revela que en un estudio publicado en la revista científica Microbiology Ecology, científicos de la Universidad de Shanghai estudiaron a 93 personas obesas con un índice medio de masa Corporal (IMC) de 32.

El IMC se basa en el peso y la altura de una persona para determinar si está dentro de los estándares ideales de salud. Un IMC de 32 kg / m2 corresponde a lo que los expertos califican de obesidad grado 1. La categoría máxima o grado 3 incluye a las personas con IMC por encima de 40.

Además de seguir una dieta saludable-rica en verduras, verduras, alcachofa y tofu – los participantes consumieron suplementos que estimulaban el crecimiento de ciertos tipos de bacterias en los intestinos e inhibían a otros.

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Espaciadamente, se medían y pesaban, rellenaban cuestionarios que detallaban lo que habían comido en las últimas 24 horas y eran sometidos a exámenes físicos.

Después de nueve semanas, los participantes habían perdido una media de 5 kg cada uno. Un grupo menor de voluntarios (el 45% de ellos) continuó con la dieta. Después de 23 semanas, habían perdido una media de 6 kilos cada uno.

Un paciente con obesidad grado 3 que participó en un estudio previo al experimento descrito anteriormente, perdió 51 kg en sólo seis meses.

Según el estudio, los índices de proteína C reactiva, junto con obstrucciones en las arterias y daños en los vasos sanguíneos en el corazón, también se redujeron durante el análisis.

Sin embargo, los científicos chinos admitieron que todavía no es posible saber con certeza si todos los efectos observados fueron resultado de la manipulación de bacterias en el intestino de los participantes.

Uno de los investigadores que participaron en el estudio, Liping Zhao, de la Shanghai Jiao Tong University, afirmó que unos valores más elevados en el intestino de bacterias que producen toxinas, como las enterobacterias, pueden inducir al organismo a desarrollar resistencia a la insulina, impidiendo que la persona se sienta satisfecha después de comer.

Zhao añadió que alterar el tipo de bacteria presente en el intestino puede también activar un gen que hace que el cuerpo queme grasa.

“Es hora de que el público conozca las pruebas científicas que tenemos, que demuestran que las bacterias tienen un papel central en la obesidad”.

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