La obesidad y el peso extra influyen en el sabor de la comida. Un estudio estadounidense demuestra que las ratas obesas tienen menos papilas gustativas. Mueren por la inflamación causada por la acumulación de grasa.

El peso del cuerpo influye en lo que pasa en la boca en el momento exacto de saborear la comida. Un equipo de investigadores del Departamento de Ciencias Alimentarias de la Universidad de Cornell en los Estados Unidos de América ha estado experimentando con ratas de laboratorio para averiguar qué pasa cuando se alimentan.

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La conclusión parece simple. Cuanto más peso, menos paladar. Es decir, el sobrepeso y la obesidad reducen el número de papilas gustativas debido a la inflamación asociada a la acumulación de grasa. La gente obesa es menos sensible al sabor de la comida. Pero cuidado, pueden recuperar el paladar cuando pierden peso.

Cuanto mayor es la sensibilidad al gusto, mayor es la percepción del azúcar, la sal o la grasa de los alimentos.

Si hay menos paladar, más posibilidad de ingerir todo lo que viene a la boca, más probabilidad de mantener el exceso de peso. Al descubrir esta conexión entre el peso y el paladar, se entiende que tratar esta disfunción sensorial puede ayudar a evitar malos hábitos alimenticios.

El equipo estadounidense sabe que el índice de masa corporal pesa sobre la capacidad de saborear alimentos. Según el periódico español el País, los investigadores atribuyen a la inflamación leve, crónica y sistema que el peso extra y la obesidad provocan en el cuerpo para esa pérdida de gusto. Cuanto más peso en el cuerpo, más papilas gustativas mueren. En medio de todo esto, hay una molécula inmune que activa la muerte celular de las papilas.

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Los científicos han realizado experimentos en ratas Gordas y en ratas genéticamente resistentes a la obesidad. En los primeros, se detectó una reducción de las papilas gustativas.

Los científicos han comprobado que las ratas obesas tienen un cuarto menos de papilas gustativas que las ratas de peso normal. Y son esas papilas, con todas sus células y características, las que tienen el poder de detectar los sabores.

Los científicos han realizado experimentos en ratas grasientas y en ratas genéticamente resistentes a la obesidad mediante modificaciones de ADN. En los primeros, se detectó una reducción de las papilas gustativas. En los segundos, no. Los resultados de este estudio se publican en la revista PLOS Biology.

  • El sobrepeso y la obesidad reducen las papilas gustativas. Cuanto más peso no Cuerpo, menos sabor a la hora de saborear la comida.
  • La inflamación causada por la acumulación de grasa en el organismo es la principal causa de la pérdida del gusto en los alimentos.
  • Menos paladar, más posibilidad de malos hábitos alimenticios. Menos percepción del azúcar, la sal o la grasa de los alimentos.
  • La pérdida del gusto no es una situación irreversible. Cuando pierdes peso, recuperas el gusto de la comida.
  • Los científicos estadounidenses han observado que las ratas obesas tienen un cuarto menos de papilas gustativas de las que tienen un peso normal.
  • Además de todas las complicaciones asociadas, la obesidad es también un factor de riesgo para las papilas gustativas que mueren más fácilmente y se regeneran con más dificultades.
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