Cristiano Ronaldo tiene la oportunidad de probar y devolver este martes el amor por Juventus y por la ciudad de Turín. Al pie de los Alpes, el portugués encontró una nueva vida, más tranquila, con menos presión mediática, pero los mismos hábitos de trabajo y renovada voluntad de ganar.

Cristiano Ronaldo

Cuando entre en el campo este martes a las 20.00 horas para enfrentarse al Atlético de Madrid, el futbolista portugués cargará sobre sus hombros el peso de la esperanza que los seguidores de Juventus depositan en él para invertir el 0-2 de primera mano, del juego de los ochavo-de-final de “Champions”.

Ayudar al equipo a asegurar el paso a las” habitaciones ” de la Liga de Campeones puede traer al jugador una segunda luna de miel en Turín, alejando las nubes que cubren al portugués, meses después de la llegada triunfal, marcada por declaraciones de amor parte a parte. Un “cortejo” que había empezado meses antes, en esa bicicleta que Ronaldo eligió como el mejor gol de su carrera y que los hinchas italianos, entonces adversarios, aplaudieron.

La” relación ” parece haberse enfriado en los últimos tiempos, con prestaciones que los críticos dicen que no corresponden a lo esperado. Tal vez por eso, el Cristiano Ronaldo de Turín es más real, más humano, que el de Madrid. No sólo la estrella del fútbol, que suma Records, una imagen distante, sino alguien de carne y hueso.

De la colina de lujo a la Iglesia

A pesar de vivir en una colina de gente rica con vistas a la ciudad, Cristiano Ronaldo se ha dado más a la ciudad de Turín que lo que se vio en Madrid o en Manchester, donde comenzó la aventura en el extranjero.

Según un reportaje del periódico español “El Mundo”, Christian Ronaldo suele asistir a misa en compañía de Georgina Rodríguez. La pareja también ha sido vista en varios lugares de interés de la ciudad, como la Iglesia de la Catedral de Turín o la Piazza Vittorio.

La pareja frecuentaba la pizzería “Sesto Gusto”, conocida como hacer las pastas con productos y procedimientos totalmente naturales. Cuenta ese periódico español, que Cristiano y Georgina se sentaron en la sala principal y que el portugués se sorprendió de no haber sido acosado. Sólo hizo algunas fotos con aficionados, sin la presión habitual en Madrid.

“La Credenza”, en las afueras de Turín, es otro de los restaurantes frecuentados por Cristiano Ronaldo, aunque finalmente le pidió al cocinero que fuera a cocinar a la casa donde reside con Georgina y sus hijos. Algo parecido a lo que hizo en Madrid con un conocido restaurante en Pozuelo de Alarcón.

Cristiano Ronaldo

De España, otros hábitos que lo definen. Se instaló en Colina, en la falda de la sierra que se extiende junto a Turín, tierra de gente rica y adepta a la discreción, en una vivienda que sería provisional, pero que acabó conquistando a la pareja. En las fotos que puso en Instagram, destaca el piano o la bañera de hidromasaje.

Como en Madrid, Christian Ronaldo hizo construir una piscina cubierta y un gimnasio para mantener la forma física entre los entrenamientos y los juegos. La profesionalidad es también motivo de admiración en Turín.

“Tenía curiosidad por ver su actitud fuera del campo: cómo trabaja, cómo se prepara para los juegos, cómo vive todos los días de su vida, algo que puede ayudarnos”, reveló Giorgio Chiellini. “La forma en que trabaja en el gimnasio y la concentración que revela son un ejemplo para mí y me ayudan a mejorar todos los días”, añadió el capitán de Juventus.

“Es el primero en llegar al entrenamiento y el último en salir”, dijo Paulo Dybala, el argentino con quien comparte el ataque de Juventus, y de los primeros con los que estableció lazos afectivos al llegar a Continassa, donde está el nuevo centro de entrenamiento de Juventus.

Cristiano Ronaldo

Cuenta el “el Mundo”, que en los primeros días en el vestuario se integró con Dybala y otros sudamericanos, como el uruguayo Betanbur, accediendo al hábito de estos de beber mate, una infusión típica de Sudamérica hecha con hierba mate.

Un detalle, como otros, que le ayudaron a integrarse con los nuevos compañeros, mostrando un Cristiano Ronaldo más real y suavizando la imagen de ídolo distante, que podría causar un cierto alejamiento de los compañeros de vestuario.

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