Son varias las empresas de la era de la internet, tanto establecidas como start-ups, que hablan en los viajes espaciales. Y no es sólo para hacer turismo espacial o entregar material a la Estación Espacial Internacional. También se habla de los viajes tripulados a la Luna y a Marte, estableciendo colonias permanentes. Sin embargo, la NASA, la única institución que ha logrado poner a la gente en la Luna no va allí desde 1972. Y tiene razones para ello.

Siendo un órgano de investigación científica y de defensa controlado por el Estado, la estadounidense, la NASA recibe financiamiento público, y el público está dividido entre la necesidad de hacer una misión lunar, desde el “sí, sin reservar” al “no absoluto”, pasando por todo el medio. Pero siempre es necesario pensar en estos costes.

El presupuesto anual de la NASA es de menos de 20 mil millones de dólares (menos del 1% del Presupuesto del Estado), y preparar una misión, construir el equipo necesario y poner un cohete fuera de la atmósfera terrestre iban a costar unos 130 mil millones de dólares durante los 13 años.

O sea, en este período, sería preciso reservar el 40% del presupuesto de la NASA sólo para ir a la Luna, cuando la agencia tiene muchos otros programas en actividad. Otro problema tiene que ver con el modo como cada administración insiste en hacer cambios. El deseo de volver a la Luna no quedó enterrado desde la última misión del Apollo, y varios presidentes pensaron en la idea. Sin embargo, los cambios de partido o incluso de persona llevaron a la interrupción de programas sólo para otros empiecen de nuevo.

Por ejemplo, con George W. Bush, la NASA ya había gastado nueve millones en el programa Constellation, pero Barack Obama ordenó su cancelación para apostar en un nuevo cohete, el SLS. Donald Trump todavía no ha dado órdenes contrarias en relación a este, pero ha cambiado los parámetros de la misión que le estaba destinada, que era un asteroide, para ir antes a la Luna o a Marte.

Los Astronautas que participaron en las misiones Apollo, como Jim Lovell o Buzz Aldrin, revelaron algo de desesperación por estos cambios realizados al sabor de las administraciones. Para que una misión preparado a otro cuerpo del Sistema Solar que se pueda hacer, se requiere que tanto los Republicanos como los Demócratas se comprometan en un solo proyecto, sin distracciones externas.

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