De todos los medios de transporte, eventualmente lo que tendría menos sentido electrificar, al menos la batería, es el avión. Pero eso no impide que la NASA anuncie que pronto pondrá el X-57 en el aire.

Nasa

Son varias las empresas que están desarrollando sus aviones eléctricos y alimentados con baterías. La idea tiene oponentes, preocupados no por los motores eléctricos, sino por la forma de alimentarlos, porque si la opción cae en las baterías, el peso que se va a transportar será muy elevado, comprometiendo la autonomía del aparato. Sin embargo, nada impide que los técnicos de la NASA midan el pulso de esta solución.

La primera empresa que pone a un hombre en la Luna quiere ver ahora si es posible hacerlo volar, en compañía de unos cuantos pasajeros más, sin hacer ruido y, sobre todo, sin contaminar el aire que respiramos. Por eso volvió a trabajar en un X-Plane, un avión experimental. En este caso, no un aparato construido por la NASA, sino uno adaptado por ella al vuelo eléctrico, en una medida que pretende ante todo reducir los costes en esta fase del proyecto. En este sentido, aunque la NASA lidere todas las operaciones, el trabajo de construcción y adaptación estará a cargo de una empresa privada, California Empirical Systems Aerospace.

El avión que la Agencia Espacial Americana tomó como base fue el italiano Tecnam P2006T, al que se han retirado los dos motores de combustión y en el que se van a instalar 12 motores eléctricos. Lo serán cuando tenga alas, ya que las nuevas están aún en fase de construcción, ya que tienen que producirse a la medida de las nuevas necesidades.

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A pesar de tener 12 motores eléctricos, El X-57 Maxwell – así se llamará el avión cuando esté en su versión eléctrica – sólo los utilizará para el despegue y el aterrizaje, ya que en altitud de crucero sólo necesita los dos motores en las puntas de las alas, los más grandes.

Según la NASA, el X-57 Maxwell montará motores de 60 kW (81,5 cv) a hélice, con los 10 motores centrales que tienen la capacidad de doblar las palas para ofrecer menos resistencia al aire.

El objetivo es diseñar un avión que pueda volar a 14.000 pies (4250 m de altitud) y a una velocidad de 172 millas por hora, es decir, 318 km/h, utilizando una tecnología similar a la que se puede encontrar en los coches eléctricos.

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