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Ciencia

La educación en tiempos de pandemia

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Escribe: Cesar Barrera Bazán

I

La pandemia Covid19 ha puesto a trasluz la entraña inhumana del capitalismo neoliberal impuesto globalmente hace más de tres décadas. Promotor de individualismo y egoísmo a ultranza, adorador del interés privado por encima del interés social, colectivo y público, cultor fanático de la ganancia a cualquier precio, incluida la corrupción, sobreexplotación y liquidación de todo derecho de los trabajadores, predicador hipócrita del “Estado mínimo” y su remplazo por el “libre mercado”, gestor de fragmentación social, el envilecimiento del quehacer político y su conversión en mercancía, entre otros.

II

Es en este marco cómo debemos examinar los estragos que viene causando la pandemia en el mundo y en países como el nuestro. Estragos en lo social, político, económico y cultural, tanto al punto que es posible que luego de su paso, ya nada será igual en estos aspectos. Abriéndose una gran oportunidad para operar cambios profundos tanto en el firmamento global como nacional. El Estado neoliberal y sus políticas concomitantes estaban ya crisis, ahora, mucho más en tanto se han abierto espacios entre la multitud para concretar alternativas y cambios de fondo, incluidos en la educación, la salud, el trabajo, ennoblecer la política y la representación pública, entre otros.

III

La educación es un fenómeno social concreto y, como tal, tiene relación dialéctica con lo económico y político. Y así lo entendió el Amauta José Carlos Mariátegui cuando definió, “No es posible democratizar la enseñanza en un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política”. La matriz de la cada vez mayor precariedad que padece la educación pública está en la imposición del neoliberalismo en nuestro país y su afirmación política y jurídica con la constitución fujimorista de 1993, en la cual se consagra el rol subsidiario del Estado (Art. 60 – 62), se precariza su responsabilidad prioritaria para con la educación pública y se da paso a su conversión en un servicio o mercancía sujeta a las leyes del mercado, sumándole grotescos privilegios y ventajas para quienes incursionen en este negocio (Art. 15, 17 y 19).

IV

Despojada la educación de su condición de Derecho Humano y convertida en mercancía, se considera a los padres de familia y estudiantes como clientes y los docentes como simples “facilitadores” hoy, después de tres décadas de neoliberalismo, la situación de la educación pública en su conjunto marcha a una mayor precarización como consecuencia directa del trato que le da el Estado neoliberal y sus políticas educativas al paso y sujetas a las modas del Banco Mundial. Presupuesto mezquino, infraestructura, servicios sanitarios y equipamiento mayormente precarios y/o inexistentes, con mayoritaria población escolar de origen popular y de bajos recursos, con docentes, personal auxiliar y de servicios pésimamente remunerados y maltratados en sus derechos profesionales y sociales, sometidos a la presión burocrática y abusiva de autoridades y de los llamados “especialistas” que; ni en momentos de pandemia, cesan de acosar, hostigar y estresar, particularmente a los docentes. Nunca como hoy, en pleno siglo XXI, se evidencia un sistema educativo tan divorciado de un proyecto nacional de desarrollo, del interés nacional, de la tecnología y la investigación. Advertimos, eso sí, el crecimiento exponencial del negocio de la educación, de su privatización abierta o encubierta tras las llamadas Asociaciones Público Privadas (APP), entre otras modalidades.

V

Como forma de enfrentar la pandemia, el gobierno decretó la emergencia sanitaria, el toque de queda, el distanciamiento social, la suspensión de clases en todos los niveles y la educación virtual y a distancia “Aprendo en casa”. Entendemos que la “educación virtual”,  es una modalidad especial y complementaria que, siendo importante, no sustituye la educación presencial y colectiva en el que juega un rol decisivo la relación directa docente-estudiante (s), más aun cuando, en un contexto de crisis, incertidumbre y estrés, el aprendizaje se torna más limitado, relativo, complejo y si en su puesta en marcha se nota manifiesta improvisación; tanto que se ha contratado a actores y periodistas para que hagan las veces de “profesor”. Peor si se tiene en cuenta que no todos los padres de familia están en capacidad de “apoyar” y que, no en todos los hogares existe energía eléctrica y alumbrado, televisores, internet, o TIC´s. Estos vacíos y carencias pueden ser mitigados, en parte, con la entrega de materiales tecnológicos de calidad para los estudiantes y profesores, por ejemplo, siempre y cuando ello sea resuelto con prontitud, honradez y sostenibilidad, caso contrario, esta modalidad complementaria devendrá, una vez más, en un fracaso, como en gobiernos recientes, peor aún si se persiste en tener en cuenta, incluso parcialmente, al Perú formal, mas no al Perú real.

En la educación superior y universitaria, particularmente las privadas, con el ánimo de no interrumpir el negocio y el cobro de pensiones (y en no pocos colegios privados también) se han empeñado en implantar su enseñanza a distancia de manera improvisada y al paso.

VI

Vista la cuestión de conjunto, en particular la educación, consideramos muy pertinente, entender que los estragos que produzca la pandemia en nuestro país, se dará en relación directa al grado de desatención y abandono del interés social y público promovido por el Estado neoliberal. El cada vez más insuficiente presupuesto público destinado por la conversión de la salud y la educación en mercancía, entre otros, encuentra los hospitales, escuelas y a la población mayoritaria desamparada, languideciendo e insegura y ello favorece el avance de la pandemia y del aprovechamiento corrupto de ella. Se impone, pues, soluciones y cambios de fondo en lo político, económico y social. Condición obligada para lograrlo, es la construcción de la más amplia unidad de las fuerzas políticas, sociales, culturales y personalidades democráticas, patrióticas, de izquierda y progresistas para derrotar el continuismo neoliberal y avanzar en la refundación de la República, con Proyecto Nacional de Desarrollo y una Nueva Constitución que señale el rumbo y la sustente, de igual forma, concretar una Reforma Educativa democrática, patriótica y descentralista, la recuperación y fortalecimiento de la educación pública, universal, gratuita y de calidad, lograr no menos del 6% del presupuesto general de la república, reforma curricular integral, el equipamiento e infraestructura de calidad, salud y alimentación escolar, docentes y trabajadores de la educación (cesantes y activos) reivindicados profesional y salarialmente.

           

Abril, 2020

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