El gen lrrc10 parece ser la respuesta – o herramienta en falta – para una cuestión que se teme en persistir desde hace décadas – a la necesidad de reparación de los corazones.

Esta que era la pieza hasta entonces en falta pertenece a los peces, en específico el Astyanax Mexicanus), especie que se encuentra en los ríos del norte de México y que fue estudiada por años.

La necesidad de adaptación

La necesidad de adaptación a los nuevos medios, por culpa de las corrientes y, en particular, de los entornos más abiertos para espacios oscuros como cuevas, fue el aspecto que llamó la atención de varios especialistas que han fijado que la especie pasó a contar con cambios a nivel fisiológico, entre los cuales la esencial reparación del corazón.

La respuesta en el gen marino para los corazones

La respuesta a tal aspecto parecía estar en el gen lrrc10, que ya había sido relacionado a una condición del corazón en el caso humano – la miocardiopatía dilatada – que se involucra en el proceso de contracción celular a cada latido del corazón. Ahora, apuntan más ventajas, en particular la regeneración de tejido de este órgano.

Tal es esencial, sobre todo en casos de ataque cardiaco que llevan a inevitables repercusiones negativas en el corazón que a veces obligan a un trasplante de corazón. Con la inyección del gen de origen en peces (ya analizada en otras especies), se espera que el propio corazón de quien ha sufrido algún problema de corazón esté totalmente recuperado y en un corto período de tiempo.

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