La cirrosis hepática es una enfermedad grave que conduce en última instancia a la destrucción del hígado. También se llama enfermedad hepática crónica y se caracteriza por la muerte de las células del hígado, la aparición de cicatrices (fibrosis) y la alteración de su estructura.

cirrosis hepática

La ofensa se vuelve dura y llena de nódulos. Este cambio en la estructura compromete la circulación del hígado y afecta a su función, explica el Hospital CUF.

Se trata de una enfermedad grave, ya que el hígado desempeña múltiples funciones, como la síntesis de proteínas (albúmina y otras), la síntesis de vitaminas, es una importante reserva energética, contribuye a la absorción de los alimentos, la síntesis de factores de coagulación que impiden la hemorragia, la eliminación de toxinas procedentes del aparato digestivo, la eliminación de tóxicos (alcohol, medicamentos), la defensa del organismo contra infecciones, etc.

¿Cuáles son las causas de cirrosis hepática?

La CUF subraya que la causa más frecuente en Portugal es la cirrosis alcohólica (debido a una ingesta excesiva de alcohol) seguida por la hepatitis C y la hepatitis B.

Otras causas más raras son las enfermedades hepáticas asociadas a la obesidad, la cirrosis biliar primaria, la hepatitis autoinmunes, la enfermedad de Wilson, la hemocromatosis, el déficit de alfa 1-antitripsina, las anomalías de las vías biliares y la colangitis esclerosante primaria.

Síntomas

Los síntomas más tempranos suelen ser fatiga, pérdida de energía, pérdida de apetito y peso, náuseas, dolor abdominal y pequeños derrames en la piel. Pueden producirse hemorragias más fácilmente o hematomas.

En la fase de descompensación, pueden aparecer signos y síntomas como:

– Ictericia (ojos y piel amarillentos));

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– Presencia de ascitis (barriga de agua));

– Hinchazón de las piernas;

– Hemorragias digestivas En forma de vómitos o heces sanguíneas, más frecuentemente causadas por la rotura de venas dilatadas en el esófago (varices esofágicas));

– Heces decoloradas;

– Trastornos mentales que pueden dar lugar a confusión mental, agresividad e incluso coma (encefalopatía);

– Desarrollo de infecciones graves;

– Alteraciones hormonales con disfunción eréctil y aumento de las glándulas mamarias en el hombre;

– Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular o hepatoma).

El riesgo de desarrollar cáncer hepático en cirrosis hepática es de aproximadamente el 1-4% anual. Este carcinoma presenta una elevada mortalidad si se diagnostica en una fase avanzada.

Por lo tanto, es muy importante que todos los pacientes con cirrosis hagan una ecografía abdominal cada seis meses, para que el tumor se diagnostique aún de pequeño tamaño.

En estos casos, existen algunos tratamientos eficaces, como el trasplante hepático, la eliminación quirúrgica, la radiofrecuencia, la alcoholización, la quimioembolización o un medicamento (sorafenib) administrado por vía oral.

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